jueves, 14 de marzo de 2019

La relación médico-familia del médico. La relación olvidada

Siempre se ha hablado mucho de la relación médico-paciente siendo un tema ampliamente debatido, ya en el año 1728 a. de C. aparece una primera regulación del ejercicio de la Medicina, en el Código de Hammurabi.
Se ha escrito mucho sobre las relaciones interprofesionales: médico-médico y médico con otros profesionales que trabajan codo a codo con aquellos, también de la relación médico-familia del paciente.
No he encontrado casi nada sobre la relación de las familias de los médicos con estos y su influencia en el trabajo como médicos/as y la repercusión que esto puede tener en la actuación sobre el enfermo.

Los médicos requieren una vida en armonía lo más equilibrada posible, para lograr ser felices y que estén sanos e íntegros, para que sean atentos, diligentes y competentes y así atender bien a los pacientes durante toda su vida. 
"Por estas razones es muy pertinente estudiar el papel de las variables familiares y el conflicto familia-trabajo en la salud de los y las profesionales de la medicina".
Toda la atención de los estudios y escritos siempre se ha centrado en el paciente y su enfermedad y por ende en la familia de este, pero pocas veces se tiene en cuenta el estado anímico del médico en la forma que centra su atención en el paciente y la relación que esto tiene en cómo se relaciona el médico con su propia familia.
"Es una interacción entre personas, que tiene su origen en el quehacer clínico y constituye el núcleo fundamental de la medicina. Es importante tener en cuenta, que en la relación, puede haber sentimientos tanto de confianza, frustración, respeto, temor, preocupación, inquietud, fatiga, etcétera".
Cuando alguien convive con un médico, parejas, hijos, padres, hermanos, abuelos, nietos, amigos debe saber sus consecuencias, aunque no siempre deberá ser así, puede variar según las circunstancias laborales, personales y familiares, pero todas ellas repercutirán en la relación médico-pacienteLas guardias médicas, la formación continuada, la investigación, la promoción de la salud, a veces actúan como estresores familiares que interfieren en la vida familiar, ya que restan tiempo en la relación del médico con su familia.
"Las características familiares y el conflicto familia-trabajo, entendido como la incompatibilidad potencial de roles y demandas en ambas esferas de la vida, están recibiendo una atención creciente en los últimos años por su influencia en los resultados del trabajo y en la salud. Se confirmó una asociación inversa entre la empatía y la soledad familiar, lo que confirma el importante papel que tiene la familia en la adquisición y desarrollo de esta habilidad." 
Para que esta relación con la familia sea armoniosa podemos comentar algunas cosas que pueden ser o no habituales pero que deben conocer:

  • La pareja de un médico/a debe saber que una o dos noches por semana tendrá que dejar de compartir lecho y que al día siguiente tendrá a alguien despistado, pensativo, somnoliento y generalmente con mal humor, pero no, no es nada personal, es la relación con el sufrimiento humano y la relación con personas en las 24 horas anteriores.
  • La conversación suele ser monótona en ese día, de cosas de sus pacientes, de sentimientos y de incertidumbres de los días anteriores. Al final de la mañana la conversación se apaga o se enturbia y el médico se aparta de sus familiares para evitar conflictos. Al amanecer el día siguiente al día después de la guardia todo vuelve a la normalidad como una día calmo tras la tormenta.
  • Los médicos suelen hablar con sus familias de algunos temas de sus pacientes, sobre todo aquellos que les afecta emocionalmente, que les provocan incertidumbre, ¿si no con quien lo iban a hablar? a veces sólo requieren un apoyo, un si, un asentimiento asertivo, una escucha activa.
  • La falta de sueño acumulada, la implicación emocional del trabajo de médico, la dedicación excesiva, el roce con el sufrimiento humano, la visión frecuente de la parca, la sobrecarga de trabajo, la precariedad laboral, el deterioro social del médico, hace que influya en su relación familiar y esta directamente en su relación con el paciente.
  • Un hijo o padre enfermo, un adolescente rebelde en la casa, una mala inversión económica, una separación de la pareja, etcétera, puede afectar de forma limitada o habitual en el trabajo del médico, en su concentración, en su habilidad, en su empatía con el paciente.
Todas estas escenas y situaciones familiares nombradas anteriormente y otras que podrían relatar otros, si no se canalizan bien ¿podrían afectar al profesional sanitario en su consulta, quirófano y atención al paciente?
Se habla mucho en los foros de médicos de saber desconectar y de no llevarse los problemas de los pacientes a casa, pero ¿es esto posible? y viceversa ¿es posible no tener en cuenta los problemas y preocupaciones con la familia cuando estamos trabajando?
En este caso no hablo de burnout, sino de la dirección contraria, de cómo puede influir una mala relación familiar, una falta de apoyo social, un problema familiar circunstancial en el desempeño profesional.
No se si una mala relación o circunstancia familiar puede o no influir en el desempeño de un trabajador sanitario, en los estudios que he revisado hay relación entre las emocionales y el burnout, también hay estudios que muestran una relación directa entre llevarse el trabajo a casa con la fuerte relación emocional que conlleva y el aumento de conflictos familiares. Por tanto debe haber también una relación directa entre los problemas y conflictos en el hogar con un grado de desempeño profesional disperso.










jueves, 28 de febrero de 2019

IBP, ¿Recetas o tomas los "protectores gástricos" como rosquillas?

Ya he tocado este tema en alguna ocasión en este blog: "La difícil desprescripción del protector gástrico", porque me preocupa el auge y la banalización que hacemos tanto médicos como pacientes del uso de los mal llamados "protectores gástricos", entre los que me incluyo, ya que mis estadísticas de prescripción de estos fármacos así lo reflejan, y es que estoy por encima de la media de su uso, a pesar de mi concienciación y conocimiento de su manejo y pienso ¿qué razones hay para que no pueda disminuir su uso entre mis pacientes que no tengan indicación clínica?
Todos los medicamentos que prescribimos si no tienen una indicación clínica precisa no deberíamos hacerlo, ya que estamos poniendo en riesgo la salud de nuestros pacientes, creo además que en el pueblo donde hago la mayoría de mis prescripciones corre un bulo de uso inadecuado de los protectores gástricos que deberé abordar también.
"Cuando los IBP están inapropiadamente prescritos, o tomados durante demasiado tiempo, pueden contribuir a la polimedicación con sus riesgos asociados: falta de adherencia, prescripciones en cascada, reacciones adversas, errores en medicación e interacciones farmacológicas".
Los "protectores de estómago" (Inhibidores de la Bomba de Protones, IBP en adelante), son fármacos que previenen el paso final de la secreción de ácido gástrico al bloquear la enzima adenosina trifosfatasa de hidrógeno/potasio, es decir, la “bomba de protones”, en las células parietales del estómago.
Existen en el mercado 5 tipos de IBP con presentaciones vía oral, intravenosa o ambas; estos son: omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol y esomeprazol. El omeprazol es el más antiguo, más utilizado y de menor precio.
Los IBP son uno de los subgrupos terapéuticos más prescritos en España y, desde la comercialización del omeprazol en 1988, su consumo en nuestro país se ha incrementado exponencialmente en los últimos años, además España lidera el consumo de antiulcerosos en la Unión Europea con 120,7 DHD (la media para el conjunto de los países europeos es de 71,4 DHD), además la mayoría de los pacientes son personas mayores polimedicadas y que suponen un importante gasto farmacéutico para el Sistema Nacional de Salud.
"NO HACER No prescribir IBP como gastroprotección en pacientes sin factores de riesgo  de complicaciones GI."
Los IBP están indicados para la prevención y el tratamiento de las siguientes afecciones relacionadas con la secreción de ácido gástrico:
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y complicaciones asociadas: 
    • Esofagitis erosiva
    • esófago de Barrett 
  • Úlceras gástricas y duodenales asociadas con el tratamiento de antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
  • Erradicación de Helicobacter pylori (en combinación con un antibiótico) 
  • Síndrome de Zollinger-Ellison 
Por lo general, se recomienda un curso corto de tratamiento con un IBP, es decir, de cuatro a ocho semanas, para aliviar los síntomas de ERGE y permitir la curación de cualquier lesión esofágica asociada. 
La mayor parte de las veces los prescribimos para evitar lesiones derivadas del uso de AINEs, mayoritariamente lo deberíamos de hacer en personas con factores de riesgo. Estos factores de riesgo de complicaciones GI asociados con el tratamiento a largo plazo con AINE incluyen:

  • Edad 65 años
  • Antecedentes de úlceras o hemorragias gástricas o duodenales.
  • Uso de otros medicamentos que aumentan el riesgo de eventos adversos GI, como: anticoagulantes, aspirina, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), corticosteroides.
  • Comorbilidades, como: Enfermedades cardiovasculares, diabetes, insuficiencia renal o hepática.
  • Factores de estilo de vida, por ejemplo, fumar, consumo excesivo de alcohol
Riesgos asociados con el tratamiento a largo plazo con IBP:
  • Riesgo de fractura
  • Deficiencias nutricionales
  • Riesgo de infección
  • Hipomagnesemia
  • Además, se identificó el uso de IBP como un predictor de mortalidad cardiovascular.
  • Se identificó como un predictor independiente de mortalidad por cualquier causa.
  • Los cocientes de riesgo para mortalidad por cualquier causa y mortalidad cardiovascular fueron más altos entre los pacientes con IBP que con los que no tomaron IBP.
  • Un meta-análisis reciente encontró un 43% de aumento en el riesgo de cáncer gástrico entre los usuarios de IBP a largo plazo, pero no fue capaz de ajustarse para H pylori, el principal factor de confusión.
  • La terapia de IBP, ”aunque generalmente se considera segura”, está asociada con el empeoramiento de la atrofia gástrica, particularmente en pacientes infectados con H pylori. 
  • Se ha demostrado que la erradicación del H. pylori reduce el riesgo de cáncer gástrico en un 33% a 47%, pero muchos pacientes desarrollan cáncer gástrico incluso después de la erradicación del H pylori. 

El uso de IBP debe revisarse periódicamente para determinar si aún se indica el uso a largo plazoPara las personas que toman múltiples medicamentos, detener el tratamiento innecesario con un IBP tiene el beneficio adicional de reducir la cantidad de medicamentos que están tomando, y puede mejorar la adherencia a su régimen de medicamentos que son necesarios.
Las estrategias de estilo de vida que pueden ayudar a minimizar los síntomas de reflujo incluyen:
  • Pérdida de peso para personas obesas o con sobrepeso. 
  • Dejar de fumar 
  • Evitar los alimentos que exacerban los síntomas, por ejemplo, alcohol, café y alimentos picantes, grasos o ácidos. 
  • Comer comidas más pequeñas y evitar las comidas tres o cuatro horas antes de acostarse. 
  • Elevar la cabecera de la cama, pero sin usar almohadas adicionales, ya que esto puede empeorar los síntomas al aumentar la presión intraabdominal.
  • Relajación para reducir el estrés y la ansiedad.
Puede ser apropiado interrumpir el tratamiento con IBP en algunos pacientes, como:
  • Pacientes que han estado tomando un IBP durante un mínimo de cuatro semanas y han tenido una resolución completa de sus síntomas 
  • Donde los riesgos asociados con el tratamiento continuo superan los beneficios (relación riesgo / beneficio negativo) 
  • Cuando no se indica el uso continuo, por ejemplo, se prescribe para la profilaxis de úlceras y se ha suspendido el AINE.
Para algunos pacientes, el tratamiento a largo plazo con un IBP está indicado y la retirada del medicamento no es apropiada, en:
  • el esófago de Barrett
  • el tratamiento crónico con AINE o erosivo, ulcerativo o estenosante (estrechamiento del esófago)
  • ERGE confirmada por endoscopia. 
  • Sin embargo, se recomienda una revisión periódica del tratamiento con IBP para garantizar que se utiliza la dosis efectiva más baja para controlar sus síntomas.
Se puede considerar un enfoque de "reducción" para las personas a las que se les ha recetado un IBP, ya no experimentan síntomas y / o cuando la retirada del IBP es apropiado, es decir, no se requiere un tratamiento a largo plazo. La reducción implica una reducción gradual de la dosis con el tiempo, por ejemplo, de dos a cuatro semanas, antes de suspender completamente el medicamento.
Protocolo de reducción
Existen varios enfoques para reducir el tratamiento con IBP y no hay evidencia de que un protocolo sea superior a otro. El proceso de extracción de un IBP debe ser individualizado para el paciente y guiado por la presencia o ausencia de síntomas en cada paso. Es posible que algunos pacientes solo necesiten una dosis menor antes de que puedan detener su IBP, otros pueden requerir varia reducciones de dosis y el uso de otros tratamientos para controlar los síntomas de rebote. Algunos pacientes pueden continuar usando un IBP según sea necesario para los síntomas ocasionales de ERGE
Se puede llevar a cabo un protocolo de reducción de dos a cuatro semanas de la siguiente manera: 
  • Paso 1: Establecer los requisitos regulares de IBP del paciente. 
  • Paso 2: Reduzca a la mitad la dosis diaria de IBP o cambie la frecuencia de la dosificación, por ejemplo, dos veces al día o una vez al día o de uso diario a días alternos. Es probable que los pacientes que han estado en una dosis alta necesiten una segunda o tercera reducción para alcanzar la dosis más baja, por ejemplo, 10 mg en días alternos. 
  • Paso 3: Detener el IBP 
Si en algún momento durante el proceso de reducción o después de la interrupción, aparecen síntomas de reflujo ácido, pruebe un antagonista del receptor de histamina H2, por ejemplo, ranitidina, 150 mg dos veces al día, o un antiácido, por ejemplo, tabletas de hidróxido de aluminio o un medicamento que contenga alginato.
Si a pesar de estas medidas, los síntomas persisten, por ejemplo, más de tres veces por semana o por más de un mes, y afectan la calidad de vida del paciente, considere regresar a la dosis previa de IBP y, si corresponde, realizar pruebas de H. pylori. 
En adultos mayores de 18 años que han completado un periodo de tratamiento con IBP de al menos 4 semanas indicado para esofagitis leve-moderada o ERGE, y con resolución de los síntomas, la GPC aconseja: Disminuir la dosis diaria (p. ej., omeprazol 10 mg/d) o interrumpir y cambiar a una pauta a demanda (si es necesario). Recomendación fuerte (evidencia de baja calidad).
Como alternativa, la GPC sugiere:
Considerar el cambio a anti-H2 (ranitidina, famotidina) como alternativa a los IBP. Recomendación débil (evidencia de moderada calidad), por el riesgo de reaparición de síntomas.

Bibliografía:




jueves, 14 de febrero de 2019

¿Porqué receto mayoritariamente por principio activo y no por marca?

La prescripción de medicamentos supone una parte importante de la labor del médico de familia de la que se deriva una elevada cuantía económica, y por tanto la forma de realizar esa prescripción lleva asociada connotaciones sanitarias pero también económicas y sociales.
Con el cambio de gobierno en Andalucía, según han anunciado, terminará la subasta de medicamentos, y la forma en que lo suministran las farmacias y dispensan a los pacientes. Por ello me sigo haciendo las siguientes preguntas:
  • ¿Cambiará también esto la práctica de los médicos y la forma en que prescribimos a nuestros pacientes? 
  • ¿Dependen los médicos de qué partido político gobierne para tratar a los pacientes?
  • ¿Hay alguna forma de que los médicos actuemos como tales en nuestra práctica y que no dependamos de las políticas sanitarias según ideología política, en nuestras forma de tratar a los pacientes enfermos?
  • ¿Podemos seguir actuando como tales y estar lejos de los cánones de corrupción, tan actuales últimamente, sin llegar al extremo de el rechazo absoluto a la industria farmacéutica o a los incentivos económicos de las gerencias sanitarias públicas?.
En la búsqueda de estas respuestas encontré una que quizás esté equidistante entre las políticas sanitarias, la industria farmacéutica y las actuaciones que debo realizar como médico en relación con mi objetivo final y fundamental que es el paciente y la sociedad, en el ámbito en el que trabajo que es la sanidad pública.

Además me preocupa el desprestigio al que se está llevando a los profesionales de la medicina, debido a opiniones públicas de otros médicos, por cobrar en algunos casos incentivos, unas veces por parte de la industria farmacéutica y otras por parte de nuestra empresa pública en forma de productividad derivada de la prescripción de fármacos, dando la impresión casi generalizada de que los médicos mayoritariamente nos guiamos por intereses económicos y no por el interés de la prevención, diagnóstico o curación de las enfermedades de nuestros pacientes

Para ello con la información que dispongo, llegué a la conclusión de que lo mejor para mi actuación, es hacerlo como médico, con todo lo que ello implica en la ética de mis actuaciones (no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia) y como consecuencia decidí hace muchos años y en este aspecto que nos ocupa, prescribir fármacos mayoritariamente por principio activo excepto aquellos no intercambiables establecidos por Ley, que no es lo mismo que prescribir genéricos o prescribir por marca.
  • Principio activo: Es la sustancia que produce el efecto del medicamento. Cada principio activo tiene un nombre oficial, es la Denominación Común Internacional (DCI), este nombre oficial fue creado por la OMS para constituir un lenguaje común para profesionales y pacientes en todo el mundo, y evitar confusiones y problemas de entendimiento.
  • Medicamento genérico: Según la OMS, un medicamento genérico es aquel vendido bajo la denominación del principio activo que incorpora, siendo bioequivalente a la marca original, es decir, igual en composición y forma farmacéutica y con la misma biodisponibilidad que la misma, posee la misma concentración y dosificación que un equivalente cuya patente haya caducado.
  • Marca comercial de un medicamentoes el nombre que identifica el medicamento de un determinado laboratorio farmacéutico. Puede haber varias marcas comerciales de un mismo principio activo.
El principio activo es como conocemos a los fármacos cuando nos formamos durante el grado de medicina, también los conocemos así en las guías clínicas o protocolos para los distintas enfermedades. Ejemplos: Metformina o gliclazida en diabetes, enalapril o hidroclorotiazida en hipertensión, ibuprofeno, paracetamol o codeína en la escalera del dolor, amoxicilina o eritromicina como antibióticos de diferentes grupos. De cada uno de estos principios activos hay muchas marcas y genéricos, que dispensan en las farmacias según criterios políticos, económicos o sociales y en los que yo tengo que influir como médico para que sea el más eficaz, seguro y económico para mi paciente, pero en lo que no debo entrar si lo prescribo como principio activo.
Si a un paciente, dentro de este galimatías en la dispensación (que no en la prescripción) de un medicamento me refiere o detecto que no está cumpliendo con su función de prevenir, curar o aliviar, lo cambio a una marca específica (o a otro principio activo) y en su caso lo comunico mediante la ficha amarilla de farmacovigilancia como reacción adversa, si le sienta mal o no cumple para lo que se indica con la dosis habitual. Así mismo los médicos que prescribimos, debemos de estar atentos a la seguridad del paciente relacionada con lo anterior y combatirla con ciencia y experiencia y comunicarlo a los políticos y a la sociedad, cuando detectemos que la pone en peligro por causa de la prescripción y dispensación de medicamentos

Por tanto y dirigido a mis pacientes sobre todo, no se crean todo los que dicen en la tele, ni en las redes sociales, aunque algunas cosas pueden ser minoritariamente verdad, los médicos mayoritariamente actuamos con honradez hacia nuestros pacientes.

Os dejo algunas lecturas que pueden ayudar a comprender mejor todo lo dicho:




jueves, 7 de febrero de 2019

Longitudinalidad: #30AñosContigo

Querido paciente:
El pasado 1 de febrero de 2019 transcurrieron 30 años de forma continuada contigo. Aunque yo llegué unos meses antes en diciembre de 1987, cuando arribé para cubrir una baja laboral de un compañero, volví en varias ocasiones en ese intervalo hasta que me asignaron un cupo de pacientes, donde estabas tú. 

Hoy día se dan pocos casos de relación longitudinal como el nuestro, de la accesibilidad y continuidad que dispones por convivir en el mismo pueblo, con lo que eso conlleva de responsabilidad, compromiso, dedicación por un lado y de interacción vecinal por otro, más allá de la medicina que conocemos hoy.
La atención primaria en nuestro país se centra en tres características básicas: la accesibilidad, la longitudinalidad y la continuidad.
La accesibilidad es la cualidad de lo accesible, esto es de fácil acceso o trato o comprensión y en lo geográfico se refiere en la cercanía en distancia. Con lo referido anteriormente tu accesibilidad conmigo y con los demás vecinos es obvia.
La continuidad se refiere a la condición del médico, sobre todo el de cabecera, de ser el coordinador de la atención médica, en todos sus ramas: de otras especialidades, o de otros niveles asistenciales. En este aspecto también he intentado ser tu valedor: conociendo e interactuando con otros especialistas de nuestra área de influencia, en guías de actuación o protocolos asistenciales, así como compatibilizando mi trabajo con guardias hospitalarias de urgencias durante casi 7 años, conociendo los diversos servicios, equipos y personas que trabajan en ese nivel asistencial, dándome consecuentemente facilidades a la hora de contactar con ellos por circunstancias derivadas de la práctica asistencial contigo.
La longitudinalidad debería ser una característica inherente a la práctica de la atención primaria, los médicos de primaria/cabecera/familia deben conocer bien a sus pacientes, si esta relación se mantiene en el tiempo (en mi caso 30 años) la relación médico paciente alcanza otra dimensión. La anamnesis, los antecedentes personales, los tratamiento cobran otra duración, las guías, protocolos y tablas de riesgo, varían al ir conociendonos y aparecen atajos y aferencias hacia sitios ya visitados, que no brotan cuando no se dispone de esta característica.
Disponer de este atributo hace que te conozca mejor a ti  cuando padeces una enfermedad, que a las enfermedades que te acechan (W.Osler)
Durante estos 30 años alrededor de mi mesa de la consulta han girado muchas circunstancias y actores: como el inicio del cambio organizativo en atención primaria, el cambio de modelo de guardias (de localizadas en el domicilio personal a centralizadas en un punto de urgencias), han cambiado consejeros de sanidad, gerentes, directores de área, directores de zonas básicas, han ido y venido algunos enfermeros, han cambiado los protocolos, las guías clínicas, los objetivos asistenciales. 
Se han modificado los motivos de consulta a medida que pasaban las generaciones por mi mesa, se ha modificado totalmente la paciencia del paciente pudiéndose llamar en la actualidad "ahorientes" (pacientes que consultan al menor síntoma y sin esperar) con la carestía de la paciencia necesaria para curar la enfermedad, como antaño.
Han llegado la eSalud, las TICs, la receta electrónica, las Apps de salud, la historia digital, los pacientes empoderados, el dr.Google que han cambiado la visión del futuro de la atención médica.

Desde el 1 de febrero de 1989, he seguido contigo, hasta la actualidad, otros se fueron, cambiaron, vinieron y consultaron, murieron, convalecieron, sanaron, resucitaron, estuvieron y se fueron, te cambiaron. Pero tú y yo hemos permanecido fieles estos años, con confianza mútua, con responsabilidad, sintiendo que mis visitas a tu casa te reconfortaban, que mi mirada a tus ojos te daba confianza para contarme tus secretos, que mis incertidumbres respecto a tus síntomas me animaban a crecer en preparación técnica y conocimientos. A pesar de todos estos años, cambios y circunstancias que nos han rodeado, nuestra relación de paciente-médico en la silla de la consulta o de tu casa, en lo íntimo de las consultas secretas de la enfermedad social o familiar que te han rodeado, en las miradas que hablan, en los silencios escandalosos de la consulta médica, en el roce de nuestra manos al entregarte pañuelos para secar las lágrimas  de tus historias, esos no han cambiado, ni cambiarán porque son los pilares de nuestra relación, la relación de un médico y su paciente.



viernes, 25 de enero de 2019

Médicos: super profesionales a precio de saldo

Cuando oigo la palabra especialista en otra profesión que no sea médico, sonrío ensimismado cuando lo comparo con la preparación previa y la experiencia que adquirimos con el paso del tiempo en el ejercicio de la profesión de Galeno.

Especialista en construcciones de zanjas, especialista en explosivos, especialista en agricultura intensiva, especialista en temas de afganistán, especialista en política internacional, especialista en motores diesel y un sin fin de especialistas, que no dudo que los sean, pero lean y comparen:
  1. Para acceder a estudiar medicina la sociedad exige ser de los mejores estudiantes, deben obtener las notas más brillantes (por lo menos los que quieren estudiar en la pública, y no tienen medios económicos para acceder a universidades privadas) y una simple décima de una nota sobresaliente los deja fuera de este grado universitario.
  2. Una vez dentro, se accede al grado universitario más largo de todos, son seis años, con una exigencia elevada, la mayoría de profesores son médicos, muy autoexigentes con ellos mismos y por tanto con sus alumnos que serán también médicos.
  3. Una vez que terminan el grado, en el que ya se ha tenido contacto con los pacientes, con prácticas y preparación exhaustiva, todavía no pueden trabajar en la sanidad pública, si en la sanidad privada. La sociedad todavía pide al médico más y deben pasar otra dura prueba, el examen MIR (Médico Interno Residente).
  4. El MIR es una oposición bastante difícil de superar y no es para poder trabajar ya como médico, sino para acceder a una plaza de especialista (desde neurocirujano, internista, cardiologo, médico de familia, pediatra o cualquiera de las múltiples especialidades existentes).
  5. Una vez que superado el examen, se elige la especialidad y comienza la formación durante otros 4 ó 5 años, donde se forman y trabajan duramente, y aún así siguen siendo evaluados por sus propios compañeros, cobrando además un sueldo irrisorio. Ahí ya comienza el contacto con otra característica de su trabajo, las jornadas laborales de 24 horas o "guardias médicas"
  6. Una vez que terminan la especialidad todavía no tienen plaza para trabajar de forma más o menos fija y a veces son contratados de forma precaria.
  7. Para acceder a una plaza fija con todos los derechos de cualquier trabajador, la sociedad aún así, obliga a los médicos a aprobar una oposición por una plaza de su especialidad en los diferentes "reinos de taifas" inventados por gestores políticos.
  8. Una vez ya, con un trabajo más o menos estable y después de 6+4 ó 5 años a los que hay que sumar los años de preparación de oposiciones y exámenes, añádale 2 más (un total de entre 10 y 13 años mínimo). Entonces comienzan a ver pacientes y personas enfermas a destajo, con jornadas laborales ordinarias, a las que se suman las jornadas extraordinarias de guardias, donde todavía ven más pacientes enfermos.
  9. La mayoría trabajan durante más de 30 años en sus especialidades, adquiriendo además una experiencia amplia y duradera en el tiempo, de las más largas de las profesiones, su jubilación a menos que los obliguen, va más allá de los 65 años.
Pero es que la sociedad además, no recompensa a los médicos con ningún tipo de beca, ni ayuda económica para estudios u otras, ni para sus hijos, ya que les pagan lo suficiente para no acceder a ellas, pero lo justo para no poder prescindir de las guardias, que se convierten en las horas extras de los superlópez de otras épocas.

Tras leer esto, a ver, ¿conoce algún especialista con preparación y experiencia similar?. Pues eso, super profesionales a precio de saldo.

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