lunes, 10 de junio de 2013

Efectos secundarios. Mejor dímelo a la cara

Ha venido un paciente-amigo llorando por un susto derivado de una intervención médica. Debemos tener cuidado y sensibilidad, aunque lidiemos con la enfermedad a diario y estemos "acostumbrados" a decir nombres de enfermedades que suenan mal a los pacientes, estos pueden sufrir un trauma, si esos nombres se refieren a ellos, por tanto debemos ser sensibles y tener sentido común. 
Y estoy enfadado porque lo ha hecho un buen médico, aunque probablemente ha tenido un momento de falta de sensibilidad que ha provocado casi un desastre. 

Mi amigo tenía un síntoma, yo sabía porque le ocurría y para ello le puse un tratamiento que le sorprendió, un medicamento psicotrópico para un síntoma físico, una tos. 
Pero había ido ya a otro colega que le había realizado varias pruebas: fibroscopia, RX, esofagograma, pruebas de alergia. Le facilitó amablemente su teléfono para darle los resultados, un viernes, aunque llamó no contestó ese día al teléfono. Durante el fin de semana me vio y me dijo que ya estaba bien del síntoma con lo que yo le había prescrito. 

El lunes volvió a llamar y ahí comenzó el problema. Ese día vino llorando, deprimido por el gran susto que se había llevado. Le habían comunicado por teléfono que tenía, como ya había supuesto, un cáncer de garganta, tras llantos, desmayos y algún ataque de pánico, se dieron cuenta, tras comprobar de nuevo el nombre y la edad, que este diagnostico no era de mi paciente-amigo, sino de otra persona. 

A mi paciente le han quedado secuelas psicológicas, y mi compañero le ha pedido perdón muchas veces. Yo creo, que noticias que afectan a la salud, buenas o malas no deben comunicarse por teléfono, y menos si son de esa calibre.

Hagamos de la medicina lo que realmente es, una relación entre personas, directa, de contacto, cara a cara y miradas a los ojos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Suturando brechas. #CarnavalSalud

Desde el punto de vista de un médico que trabaja en un pueblo, alejado de los centros donde se cuecen las tomas de decisiones, las "herramientas 2.0" son un medio, precisamente, para cerrar la brecha social y de comunicación existente entre donde me encuentro y donde se encuentran el resto de compañeros.

Esa necesidad de comunicación que conlleva también el aprendizaje continuado en diferentes áreas de mi actividad profesional, despertaron la necesidad de autoaprendizaje en estas herramientas creándose en mí una actitud 2.0, sin necesidad de que hubiera establecida ninguna estrategia global de formación en estos ámbitos. Por tanto, la necesidad propia de formación o de comunicación es la forma más fácil de estímulo para el aprendizaje y el uso de todos aquellos instrumentos que te transporten a la calle virtual de el mundo on line.

Pero en este caso se trata de aportar soluciones para disminuir la brecha digital entre los profesionales que las usan y los que no, yo puedo aportar algunas de las ventajas que me ha aportado en general las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, y que pueden ayudar a algunos a sumarse a ellas y suturar así esa herida en el conocimiento de las nuevas tecnologías:
  • Seguridad en lo que hago, por disponer de mayor información, actualizada y con garantías a la vez que diversificada
  • Homogeneización con el resto de iguales, diferenciándome a la vez de los mismos.
  • Herramientas necesarias para transmitir a los demás, algunos conocimientos adquiridos.
  • Ampliación de círculos de personas que conozco y vínculos nuevos virtuales.
  • Mejor calidad para la oferta a mis pacientes.
  • Exposición de mi perfil profesional que de otra manera sólo sería local.
  • Disminución de la sensación de aislamiento profesional que soportaba antes de entrar en las redes sociales virtuales.
También tiene desventajas, sobre todo el tiempo que le dedicas y que restas de otras actividades.

Desde mi punto de vista la mejor forma de disminuir el analfabetismo digital, es dando información. Cuanto mayor es el conocimiento en alguna materia más atractiva se hace para aquellos profesionales que lo desconocen o lo rechazan. En algunos de ellos no existe más que una fobia al 2.0 llena de mitos y bulos  que oímos todos los días: "yo no entiendo de eso", "prefiero hablar en el bar con los amigos", "me ha pillado muy mayor", "no tengo tiempo para esas tonterías".

En todos los congresos, cursos, reuniones de aprendizaje o divulgación de conocimientos de medicina siempre y desde hace años fluyen las herramientas 2.0, igual que aparecen cursos de atención a urgencias, interpretación de ECG, manejo del paciente diabético y otros, nos apuntamos al aprendizaje de unos u otros según nuestro grado de afinidad y utilización que le podamos dar en nuestra práctica diaria, pero siempre solemos investigar o contactar con algún tema que no conocemos, en este caso al haber amplia oferta con lo que rodea al mundo digital siempre existe la posibilidad de nuevos contactos, favorecidos además por la disponibilidad en la mayoría de los profesionales de aplicaciones móviles y dispositivos táctiles.

Siempre tienen que existir unos que usan primero las herramientas 2.0 (early adopters), un equipo de exploradores que abren los nuevos caminos, que luego irán tomando de forma exponencial una gran mayoría de profesionales, cuando se dan cuenta que es el camino más cómodo y fácil a seguir, una vez resueltas las primeras dificultades.


lunes, 20 de mayo de 2013

Las lágrimas del médico


Antonio es un hombre ya jubilado autónomo para sus actividades, vive con sus perros, le gusta la lectura y esta la realiza por la calle, caminando o en alguno de los bancos que existen en la vía pública del pueblo. Es un hombre tranquilo, poco hablador y casi siempre solitario, me caía bien.

Nunca ha estado enfermo hasta su jubilación, bueno en realidad si ha tenido una enfermedad: el tabaquismo.

Bebedor moderado de cerveza y siempre con un cigarro en la mano o en la boca. 

Pocos días después de jubilarse en una consulta rutinaria le tomé la tensión arterial y le hice unos análisis ya que tenía pocos datos en su historial médico, comencé a añadirlos en su hoja de problemas: tabaquismo, hipertensión, dislipemia. Con estos diagnósticos también comenzaron los tratamientos tras unos meses de intentar cambiar sus hábitos de vida sobre todo el que le insistía con frecuencia el "CONSEJO ANTITABACO".

Al poco tiempo comenzaron los problemas una obstrucción de una arteria de un ojo. Intensificación de consejos de hábitos saludables y intensificación del tratamiento farmacológico.

Pero cuando le proponía dejar de fumar, sólo me miraba y sonreía, sabía que ni siquiera lo iba a intentar. Habíamos hablado en alguna ocasión, entre bromas y de forma privada, que si se ponía enfermo y lo tuvieran que cuidar, que no le prolongara su existencia.

El otro día fui a visitarlo a la residencia, encamado con alguna que otra sonda, medio cuerpo paralizado, no podía hablar, no me entendía, YA NO FUMABA.

Solamente me miraba y en esa mirada yo intuía lo que me quería decir, me cogía la mano y me la apretaba como queriendo decir algo, ingenuamente le dí un bolígrafo y un papel por si podía escribir algo, a sabiendas de que no podría hacerlo, sólo hizo un garabato.

Cuando me despedía de él, comenzó a llorar, y yo que suelo mantenerme distante y frío en mi relación laboral, no pude contener la emoción y los ojos se me llenaron de lágrimas.

¿Hubiera ocurrido lo mismo si hubiera seguido el Consejo Antitabaco que le propuse años atrás?
Su decisión comunicada verbalmente y en privado, ¿la tendré que tener en cuenta?. ¿Era aquello un testamento vital?

Tendré que meditarlo otro día cuando mi relación con él se sitúe en el plano médico-enfermo y no en la relación de amistad.


viernes, 10 de mayo de 2013

Ingredientes necesarios para elaborar una buena receta (Diario Médico)


La cooperación se impone para el ideal ajuste de dosis

Me parece interesante este artículo de Diario Médico, sobre todo la última parte: "el arte de prescribir":


Factores fisiológicos que deben ser tenidos en cuenta en la prescripción.
  • PESO El número de obesos ha crecido en todo el mundo (los mórbidos, un 600 por ciento entre 1984 y 2000). Un estudio de la Universidad Estatal de Oregon (Pharmacotherapy) advierte de que en una infección aguda un paciente obeso puede estar recibiendo la mitad de dosis de antibiótico que necesita. El trabajo aduce que no es tan simple como utilizar un factor multiplicador para ajustar dosis: influyen otros factores sobre el comportamiento del fármaco y su distribución (las moléculas interactúan con la grasa). Otro estudio (Antimicrobial Agents and Chemotherapy) se centraba en los tratamientos antituberculosos: investigadores de la Universidad de UT Southwestern referían que las dosis actuales son demasiado bajas para el paciente medio.
  • EDAD Los ancianos pueden recibir más dosis de las que metabolizan o, al contrario, menos de las que necesitan. Un trabajo del Hospital Memorial Grady, en Atlanta, señalaba que las estatinas, fármacos muy usados en la dislipemia, podían administrarse en dosis más elevadas y conseguir así una reducción de 100 mg/dL, sin constatar por ello más riesgos asociados (Annals of Internal Medicine).
  • SEXO Además de tener un índice de masa corporal menor, las mujeres presentan una variabilidad específica en la respuesta a los fármacos, debido a sus fluctuaciones hormonales. Con ellas sucede algo similar a con los niños, los ensayos suelen incluir más a varones y pasan desapercibidos los efectos secundarios femeninos; así ha ocurrido con algunos antihistamínicos, antipsicóticos, hipolipemiantes y ciertos antibióticos. Otros, como ciertos fármacos para la HTA, pueden ser más eficaces.
  • GENÉTICA Sobre la influencia genética en la respuesta a medicamentos se sustenta la incipiente farmacogenética. Diversos ejemplos lo sustentan desde la asociación entre variante genética y un tratamiento específico, como la variante en el gen CYP2C19, que exige en sus portadores dosis más elevadas del antiplaquetario clopidogrel (JAMA), a una asociación más amplia: es el caso de la mutación en la enzima CYP3A4, que altera la metabolización en entre el 45 y el 60 por ciento de fármacos diversos (Pharmacogenomics).
  • PRESENTACIONES No es un factor fisiológico ni patológico, pero influye. Un estudio realizado en la Universidad británica de Cambridge (Annals of Internal Medicine)cayó en la cuenta de que un importante número de errores de dosificación en la adrenalina administrada en urgencias se debía a que la presentación en ampollas del fármaco se expresaba en proporciones en lugar de en dosis.