lunes, 28 de febrero de 2011

Sanidad presenta una guia de recomendaciones para optimizar la atención sanitaria inicial al accidentado de tráfico

El protocolo ha sido presentado en una Jornada celebrada en el ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad a la que han asistido más de 300 profesionales
El protocolo recomienda que los esfuerzos deben dirigirse a limitar la gravedad del traumatismo y del sufrimiento que ocasiona, prevenir la muerte y evitar las discapacidades
La denominada “hora de oro” es la fase en la que se pueden evitar el porcentaje de fallecimientos (75%) a través de una asistencia sanitaria inicial adecuada en tiempo y capacitación



Las lesiones por tráfico son un problema de salud pública que requieren un abordaje multisectorial. La prevención de este tipo de lesiones es una responsabilidad compartida por todos. Una vez que se ha producido el accidente de tráfico, todos los esfuerzos deben de dirigirse a limitar la gravedad del traumatismo y del sufrimiento que ocasiona, a prevenir las muertes y evitar las discapacidades y, por último, a lograr una óptima evolución de los supervivientes y su reintegración en la comunidad.
Además de la prevención, es necesaria la sucesión coordinada de acciones que se inicia con los testigos o personas que descubren el accidente, que desempeñan un importante papel, continúa con el rescate de los accidentados por los servicios de urgencia y emergencia médica, y culmina con el tratamiento de los traumatismos y su rehabilitación.

MEJORAR EL TIEMPO DEL ACCIDENTADO
Los diferentes agentes implicados en la detección del accidente de tráfico y su posterior asistencia sanitaria pueden contribuir a la mejora de los tiempos de atención al accidentado. Esta afirmación tiene su base en el concepto de “hora de oro”, acuñado por el doctor Adams Crowley, cirujano militar y director del Centro de Atención al Shock traumático de Maryland. Decía el Dr. Crowley “Hay una hora de oro entre la vida y la muerte. Si estás gravemente lesionado, tienes menos de 60 minutos para sobrevivir. Puedes no morir entonces, pero lo puedes hacer tres días o dos semanas después, porque algo ha ocurrido en tu cuerpo que es irreparable”.

La mortalidad en los accidentes de tráfico tiene, desde el punto de vista del tiempo, una característica de distribución trifásica:

1ª Fase. Ocurre en los primeros segundos o minutos tras el accidente y representa el 10% de todas las muertes debido a lesiones severas del Sistema Nervioso Central o rotura de grandes vasos. Es muy difícil o casi imposible evitar estos fallecimientos.

2ª Fase. La denominada “hora de oro”, pues suele ocurrir en la primera o segunda hora tras el accidente. Constituye el mayor porcentaje de mortalidad (75%). Las muertes, en esta fase, se deben principalmente a obstrucciones de vía aérea o a pérdidas de volumen circulante. Es la fase en la que se pueden evitar el mayor porcentaje de fallecimientos a través de una asistencia

sanitaria inicial adecuada, en tiempo y capacitación.

3ª Fase. Ocurre días o semanas tras el incidente traumático. Suele originar el 15% de la mortalidad total. Se debe habitualmente a complicaciones tras el tratamiento inicial (fracaso multiorgánico, complicaciones postoperatorias, etc.). Son necesarios un gran esfuerzo y un gran número de recursos para reducir la mortalidad en esta fase.

Esta consideración temporal, también afecta a la morbilidad (secuelas) de las lesiones. Las secuelas pueden ser más y mayores en función del retraso en la prestación de asistencia y en la resolución asistencial definitiva en el medio hospitalario. Así, el factor tiempo es uno de los elementos esenciales en todo el proceso asistencial.

CENTRO ÚTIL PARA RECIBIR TERAPIA ÚTIL
Cada uno de los procesos en la asistencia inicial del accidentado tiene diferente duración temporal. Comienza con la notificación del incidente por parte del ciudadano o institución alertante, y termina con el traslado del paciente al hospital receptor o “Centro Útil”. Además, se debe sumar el tiempo que transcurre en el hospital hasta la aplicación de la denominada “Terapia Útil”, quirúrgica en la mayoría de los pacientes traumatizados por accidente de tráfico. En todos los procesos ha de tenerse en cuenta que se trata de una patología tiempo dependiente, en la cual, todas las decisiones asistenciales deben tener en cuenta el parámetro cronológico.

Distintos estudios realizados tanto en Europa como en EEUU han demostrado que la prestación de una asistencia sanitaria integral a las víctimas de AT, especialmente a los pacientes graves (1,5%) es fundamental para disminuir la gravedad de los mismos entre un 15% y un 50% de los casos. Esta asistencia pasa por disponer de un adecuado servicio de emergencias médicas que preste atención sanitaria precoz e “in situ” al paciente, y de una red adecuada de centros hospitalarios con capacidad para atender a este tipo de pacientes (son los denominados “Trauma Center”). Se ha demostrado que el traslado dirigido de los pacientes politraumatizados a los centros útiles, y no al hospital más cercano, puede suponer un descenso de la mortalidad de hasta un 15%.
ESCENARIO ÓPTIMO EN EL PROCESO DE ATENCION DE EMERGENCIAS
El proceso de la Atención de Emergencias a los accidentados de tráfico implica múltiples factores y, sobre todo, un escenario óptimo que permita una atención de calidad al accidentado.
Un escenario óptimo debe reunir, al menos, las siguientes circunstancias:

Una central de comunicaciones con un número de acceso único, conocido por todos los ciudadanos, que responda con el menor retraso posible a cualquier tipo de emergencia.

Un servicio de emergencias sanitario que dé una cobertura adecuada en tiempos de respuesta a la zona de su competencia.

La existencia de profesionales de la sanidad en las unidades asistenciales capacitados para procurar cuidados de soporte vital avanzado a los pacientes accidentados.

Existencia de procedimientos operativos y asistenciales que posibiliten la misma asistencia de calidad, independientemente de las personas que les atiendan.

Existencia de un Protocolo de coordinación con los hospitales de referencia, que permitan una línea de continuidad asistencial sin retrasos ni duplicaciones de diagnóstico y tratamiento.

Existencia de un sistema de recogida de datos sobre accidentes de tráfico atendidos.

ANEXO
En esta jornada se quiere dar a conocer este Protocolo o Guía de recomendaciones para mejorar el proceso de prestación sanitaria inicial en la atención al accidentado de tráfico por todos los implicados. Es un primer paso para establecer un marco general de actuación integral en esta asistencia, planteando un escenario ideal al que deberían de tender los servicios de emergencias médicas, tanto en los sistemas de información, coordinación, gestión y asistencia a los accidentados de tráfico.
Para ello se abordan los siguientes capítulos:
Educación y Formación: a población escolar, ciudadanía en general, primer interviniente y personal sanitario

Gestión de la llamada: Qué es una central de comunicaciones y un centro coordinador sanitario. Personal y responsabilidades. ¿Cómo debe de gestionarse una llamada? (interrogatorio, primeros consejos, toma de decisiones para la activación y movilización de recursos) y accidentes con múltiples víctimas. Criterios de calidad y recomendaciones.

Red de recursos necesarios: este capítulo ofrece una serie de criterios técnicos que permitan a los Servicios Sanitarios de las comunidades autónomas tener una herramienta para dimensionar la red de recursos tanto humanos como materiales, para dar una respuesta adecuada y óptima a las víctimas en un AT.

Procedimientos operativos y asistenciales en la atención al AT: Describe el conjunto de actuaciones realizadas por los profesionales sanitarios, tanto “in situ” como durante el traslado y transferencia al centro sanitario más idóneo, en donde recibirá tratamiento definitivo de sus lesiones.

Red de información compartida: registros. Se analizan las distintas fuentes de información existentes y se propone la creación de una red en la que pueda compartirse la esencial información generada por los servicios de emergencias.

Indicadores de efectividad de los servicios de emergencias en los AT: Necesidad de establecer unos indicadores de calidad comunes para todos los servicios de emergencias. Se hace una propuesta de indicadores que evalúan los distintos procesos: los centros receptores de llamadas, la capacidad operativa del sistema de emergencias, la calidad asistencial y, finalmente, la eficacia global del sistema.

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