viernes, 22 de junio de 2012

El poder de aliviar el sufrimiento

Hace pocas fechas y una vez finalizado mi trabajo remunerado, estando en un acto publico, recibe mi mujer una llamada en la que le solicitan que acuda a ver a un paciente terminal, joven, que esta sufriendo en exceso el rigor de su enfermedad.Ya habían actuado los servicios sanitarios disponibles. Cundo me acerco a verlo, el paciente esta en situación terminal y en tratamiento con morfina subcutánea, pero en situación de sufrimiento psíquico y físicos extremos, que afectaba también toda la familia.
Les expuse claramente la situación terminal que padecía y les hablé de que su estado aconsejaba una sedación paliativa, trasladándolo a un hospital. Inmediatamente la familia me solicitó casi suplicantes, que querían  permanecer en su domicilio.
Yo nunca había tenido tan claro que esta era una situación con indicación de éste procedimiento, pero no tenía en ese momento enfermero disponible y me tenía que hacer cargo y del enfermo ese fin de semana.

Una vez que la informé a la familia del procedimiento y fue conforme, me puse manos a la obra, y comienzan las primeras dificultades a pesar que el procedimiento está claramente protocolizado; decido utilizar cuatro fármacos y la vía subcutánea, pero:

  • No tengo apósitos transparentes para fijar la vía.
  • No tengo el fármaco Midazolam que es el adecuado y el primero indicado en la sedación paliativa, y es sólo de uso hospitalario, los de primaria nada.
Envio a la familia al hospital mas cercano por las cosas que me hacen falta:
  • Vía subcutanea
  • Inicio medicación, el paciente se empieza a calmar y la familia, pero me doy cuenta que su cara no está relajada y mediante unas cuantas preguntas y una mínima exploración veo que lleva sin miccionar dos días.
  • Sondaje vesical, que también tengo que hacerlo yo.
  • Varias visitas, y a los pocos días de madrugada y estando ya de guardia el paciente fallece.
 No tengo dudas, mi conciencia tranquila y estoy contento porque he aliviado el sufrimiento extremo de una persona y su familia.

  ¡Qué poder tenemos los que nos dedicamos a esto!, el poder de aliviar el sufrimiento humano.


1 comentario:

  1. Apreciado Angel (no sé si escribirlo con minúsculas... Por lo de la función que realizas ;-))
    Tremenda la sensación que nos queda cuando hacemos lo que has descrito tan maravillosamente... "Divinum est sedare dolorem". Eso no lo sentirán jamás ninguno de los políticos que recortan la sanidad y nuestros sueldos.
    Lleva siemrpe midazolám en tu maletín (cógelo de urgencias, en primaria también lo hay) y no te olvides de la via intranasal, rapidísima para la agitación o las convulsiones cuando no hay via venosa permeable.
    Abrazos.
    Iñaki.

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