miércoles, 15 de agosto de 2012

Cuando la muerte se hace necesaria

Fallece a los 104 años la abuela de Cañada Rosal

Era mi paciente más anciana. Hacía años que hacía una vida como llamamos los sanitarios "cama-sillón", pero a veces hablaba, decía algunos monosílabos graciosos, y recibía el afecto de toda su familia. Estaba cuidada fundamentalmente por una hija, aunque colaboraban también otros miembros y toda su extensa familia la visitaba asiduamente.
Participó en un estudio a nivel de toda España de centenarios, estudios genéticos, alimentación, hábitos de vida, para dar luz a porqué determinadas personas llegan a esa edad. Aunque su hija intuía que era debido a la cucharada diaria de Ceregumil que le daba.
Yo la conocí cuando todavía vivía su marido, un hombre de los antiguos con bastón en la mano y sombrero, aunque ya entonces era una anciana, era autónoma, esa autonomía la fue perdiendo con el tiempo, pero en los últimos dos meses ya estaba perdiendo la vida, su cuerpo se estaba muriendo por partes, ya ni siquiera habría los ojos, la muerte completa de su cuerpo se estaba haciendo necesaria... y hoy tras casi 105 años ha ocurrido.

Descanse en paz.

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