martes, 9 de octubre de 2012

Lo que se debe hacer y lo que te gustaría hacer

Estando de guardia hace unos días, llegó un joven muy simpático de unos 25 años que se había doblado por la mañana el tobillo derecho, venía con su madre, una señora de unos 70 años, le dije que se quitara el zapato y se subiera el pantalón para explorarlo.
Después de explorarlo le expliqué a su madre que era un esguince leve y no requería ningún tratamiento médico. 
La madre se quedó con un gesto de duda en la cara pero al final me dijo: "pero ¿no le va a poner usted una venda en el tobillo?, es que a él le gusta", a lo cual le volví a reiterar de forma, creo que asertiva, que no era lo indicado.
Al salir de la consulta el joven, que tenía un Síndrome de Down, le pregunto a su madre, "¿pero no me pone la venda?"

Yo me quedé un poco angustiado: "qué trabajo me hubiese costado ponérsela", "el paciente y su madre se hubiesen ido contentos"....

Cuando pasó un momento, ya en frio pensé que hice lo que debía y actué con criterio médico según los protocolos establecidos y no según me hubiese gustado.

Reflexioné después de todos los tratamientos o actuaciones que hacemos los sanitarios, o mejor dicho, las actuaciones que he hecho yo, a veces como médico, simplemente para complacer al paciente o a mi estado de ánimo;  cuantos vendajes de tobillo, vendajes por "balonazos" en dedos de manos de niños, de curas de quemaduras que no requerían actuación médica sólo de la propia persona, de recetar un mucólitico para unos "mocos de un niño" para complacer a la madre, de recetar un omeprazol a un paciente no indicado como "protector de estómago"....

Tras esa reflexión he decidido por mi parte minimizar las actuaciones por complacencia y transmitirle a mis compañeros de profesión que "debemos hacer las cosas que debemos hacer y no lo que nos gustaría hacer"

3 comentarios:

  1. mientras leía tu entrada, pensaba que el final salías corriendo y le ponías la venda... me ha gustado tu moraleja final.
    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. Pues leyendo tu entrada no sé si estoy del todo de acuerdo... a mi me pasó el otro día que en urgencias vino una mujer con patología psiquiátrica de muchos años de evolución, con odontalgia de meses. Pedía una prueba de imagen porque estaba convencida de que tanto dolor sólo podía deberse a un cáncer. Mi adjunta se negó a pedirle una ortopantomografía porque dijo que no estaba indicada. Pero yo me quedé con ganas de pedírsela (soy R1), puesto que esa radiografía hubiera tenido un valor terapéutico muy importante en esa paciente. Y el efecto placebo también es válido.

    ResponderEliminar