lunes, 19 de noviembre de 2012

La Bata, la mesa y el Don

He leído a algunos compañeros hablar de este tema, de la cercanía entre el médico y el paciente, de la transmisión de infecciones por la bata, de la barrera que supone, todo debe ser verdad en determinados casos, pero yo tengo otra opinión y creo que a mis pacientes les gusta.

Como sabéis yo soy el médico del pueblo donde vivo, soy vecino de muchos de mis pacientes, pertenezco a una Hermandad a la que también pertenecen muchos de ellos, soy socio de una peña deportiva igual que muchos de mis pacientes, pertenezco a AMPAS, soy padre de dos hijas que tienen amigos que son mis pacientes, quiero decir con todo ello que cercanía tengo con mis pacientes, a mi me encuentran a cualquier hora y en cualquier sitio aunque no le diga a nadie donde estoy.

Cuando estoy trabajando en la consulta me pongo mi bata blanca y mi identificación y me siento detrás de mi mesa enfrente de mis pacientes, y ellos me suelen llamar de Don, yo no lo evito, porque creo que dentro de la consulta me ven como la persona que intenta resolver sus problemas de salud a pesar de que soy su amigo, vecino o persona cercana. 

Creo, en contra de lo que piensan algunos, que la cercanía no la da el que te pongas detrás y no al lado de la mesa, ni que te quites o te pongas un uniforme, o que te llamen de una u otra forma. 
En el caso de los médicos rurales que vivimos al lado de nuestros pacientes, la cercanía está en ir con ellos a la boda de sus hijos, participar en una colecta solidaría con ellos, ayudarles en una urgencia aunque no estés en ese momento trabajando, acompañarlos en los momentos difíciles fuera de la consulta además de ser su médico de cabecera.

Conozco algunos compañeros que no proporcionan barreras de ningún tipo, son empáticos, buenos profesionales, pero lo son durante el horario de trabajo, no van a comuniones de los hijos de sus pacientes o bautizos, no saben si en su calle están de obras o si van o no al mercadillo los miércoles, porque terminan su jornada laboral y se van a vivir a otro barrio, otro pueblo u otra ciudad donde tiene su residencia particular, yo en cambio estoy entre ellos siempre.

Por eso yo si utilizo la bata, eso sí limpia y blanca, en atención primaria hay pocas infecciones, un buen lavado de manos entre paciente y paciente es suficiente para minimizar contagios, me sirve para que las personas que atiendo sepan que estoy trabajando remuneradamente y entiendan que es entonces cuando me deben abordar para temas de salud y no cuando estoy en el bar con ellos. 
Yo si utilizo la bata, la mesa o el Don para establecer cierta distancia, porque yo, vivo con ellos.

4 comentarios:

  1. Más claro, agua... El papel del médico rural que además convive cada día con sus pacientes/vecinos, es muy diferente al del especialista que ve al paciente pocas veces y no sabe cual es su entorno social y familiar.

    Gracias Angel

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  2. Me parece una opción muy sensata. Creo que en su caso nadie puede decir que la bata sea una barrera de comunicación con sus pacientes puesto q le hemos visto ejercer en Cuerpo Médico y hemos podido comprobar que es todo lo contrario :)
    A mi el asunto de la bata me parece muy bueno reflexionarlo y en mi blog también le dediqué un post, pero opino q cada profesional debe escoger la opción q le permita un mejor desempeño de sus labores. No hay un único camino y el hábito no hace al monje. Un saludo!

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  3. Yo qué también soy médico de pueblo de muchos años, el uso de la bata lo consideró aleatorio, unas veces la uso y otras no, cirugía menor, citologías , algunos días en la consulta etc.Pienso qué el papel del médico no depende de su indumentaria, ni por cercanía al no ponerse la bata ni distanciamiento al ponérsela, trasciende a la buena relación médico paciente.Saludos Ángel

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  4. Interesantísima reflexión y motivos. La semana pasada daba un curso a tutores de MFyC y salió el tema de la mesa contra la pared y la bata. Me resultó curioso que los acérrimos defensores de la mesa entre paciente y médico y la bata se agarraban a aspectos de seguridad personal y estatus.
    Efectivamente de nada sirve ir sin bata si no se expresa activamente la cercanía.
    Nunca he pasado consulta con la mesa contra la pared; me gustaría probarlo. Sí lo he hecho sin bata (cuando esta no estaba limpia, o llegaba tarde, no me la puse y ya me quedé así toda la tarde; o porque me apetecía): sí me sentía más cercano (no vivo en el mismo barrio), aunque no percibía cambios en los pacientes.
    Como dice Belén, no hay un único camino.

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