lunes, 4 de marzo de 2013

"Cuerpos" de urgencias/emergencias. ¿Quien tiene la autoridad?

Un día tórrido de verano en la campiña sevillana, suena el teléfono de urgencias a las 17,30  horas:  Una prioridad 1: posible electrocución.

Partimos raudos hacia el lugar, inquietos y con la adrenalina saliendo por las glándulas sudoríparas nos dirigimos al lugar indicado, al llegar al lugar estaban allí los cuerpos de seguridad del estado.

Cuando llegamos el técnico sanitario, el enfermero y yo al lugar, en una casa en el campo, veo un brazo de un hombre, que no se mueve apoyado encima de una puerta de cochera metálica, observo también que el suelo de tierra está húmedo, de haberlo refrescado.
Al intentar valorar al posible electrocutado, el jefe de las Fuerzas de Orden Público, allí presente, me impide el acceso:
  • ¿Porqué no me deja pasar? - le pregunto yo.
  • Porque puede poner en riesgo su vida, hay que esperar a que vengan los técnicos en electricidad para que nos autoricen, ya que hay peligro de electrocución.
Yo, haciendo caso omiso de las palabras del sargento y haciendo uso de mi autoridad como médico, le razoné que debía de acercarme al enfermo para comprobar si estaba todavía vivo, para iniciar en su caso maniobras de RCP y le intenté hacer ver que los cuerpos de emergencia llevaban implícita cierta carga de riesgo, sin llegar a ser temerarios.
El sargento me indicó que no estaba de acuerdo, aunque yo insistí. En ese momento, mi razonamiento y mi experiencia y autoridad en el sitio donde estábamos prevaleció.
Abrí la puerta con una madera y comprobé que el paciente estaba electrocutado y muerto seguramente, digo seguramente porque estaba encima de una escalera alta y no se movía, el suelo estaba mojado y había posiblemente cables eléctricos en mal estado alrededor del paciente.

Ahí comenzó nuestra segunda discrepancia: él no quería que lo tocásemos hasta que no llegase la policía judicial, y yo una vez que los técnicos de la electricidad cortaron la corriente indiqué que había que bajarlo de las escaleras y comprobar que realmente estaba muerto.
El llamó a sus superiores, yo llamé al 061 indicando que necesitaba unos bomberos para bajar un cuerpo de un hombre probablemente electrocutado.

Se hizo en ese caso también lo que dije.

Cuando salimos de allí, el enfermero del equipo, me mostró lo arriesgado de mi actitud ante las Fuerzas de Orden Público.

Tras el episodio he intentado recabar información al respecto de la ponderación de la autoridad entre cuerpos de emergencia médica y social y he llegado a una conclusión: prevalece siempre el sentido común.



1 comentario:

  1. No hay ponderaciones que valgan. La autoridad en estos casos ES SIEMPRE DEL MEDICO, y está amparado por la legislación vigente

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