martes, 12 de marzo de 2013

Medicina rural y redes sociales


Una red social es una estructura social compuesta por un conjunto de actores (tales como individuos u organizaciones) que están conectados por díadas denominadas lazos interpersonales, que se pueden interpretar como relaciones de amistad, parentesco, entre otros. (Wikipedia).
Yo como médico me muevo en la red social de los pacientes que atiendo y coincido con ellos en actos sociales, acontecimientos deportivos, festejos y en cualquier situación de la vida cotidiana.
En esa red social en la que interactuamos unos con otros, la situación social del médico rural es significativa, esto lo digo por algunas circunstancias que han acaecido en determinadas situaciones:
  • Estaba todo el pueblo con sus representantes sociales en un acto muy importante en la capital de la provincia, y había mucha gente invitada desde anteriores presidentes de la Junta de Andalucía, consejeros, diputados..., en ese momento en el salón de actos formal, discurría el alegato del señor alcalde, de pronto un algarabía detrás que hizo parar la oratoria, todas las miradas hacia atrás y momentos después hacia mí. Prontamente deduje lo que pasaba, me levanté y fui al lugar de la sala de donde procedía el clamor, era una joven tendida en el suelo, pálida e inconsciente, comprobé y di instrucciones para que la sacaran de la sala, la mirada del orador y la mía se cruzaron asintiendo con la cabeza. El acto continuó sin más, yo me perdí gran parte, los demás excepto los familiares de la chica, continuaron.
  • Eran las nueve de la noche aproximadamente de un sábado cualquiera, yo estaba preparándome para salir a cenar con mi familia, cerca de mi casa, en el pabellón municipal de deportes se estaban celebrando unos campeonatos de "fútbol siete", las gradas estaban abarrotadas, se oía el barullo desde lejos. Suena mi teléfono móvil: "...si el chaval que está operado del corazón está en el suelo, ven rápido por favor". Cuando llegué, lo primero que oí fue un gran aplauso, como si el equipo local hubiese metido un gol, valoré al joven, que sólo tenía un hueso roto y el partido pudo continuar.
  • Transcurría un día de comuniones, un acto social muy importante dentro de la vida de un pueblo, niños y familiares nerviosos, ataviados con las mejores indumentarias, mucha gente de fuera, con cámaras, vídeos, mi mujer y mis hijas estaban en la iglesia abarrotada de gentío, yo había tenido una guardia de 24 horas de las que no pegas ojo y estaba en la cama con el pijama puesto. Entre sueños me había parecido oír el teléfono, a los pocos minutos entra mi mujer bruscamente en el dormitorio clamando: "levántate rápido que una mujer se ha caído en el banco delante mía en la iglesia y creo que está muerta". Allí fui yo rápidamente tal como estaba, sin peinar, con mi maletín y andando. A medida que entraba en la plaza del pueblo donde está el templo, las caras de los foráneos eran de extrañeza por mi pinta, los de mi red social solo se preguntaban qué había pasado. Pasé en pijama y despeinado, entre la bulliciosa multitud elegantemente engalanadas y llegué a mi objetivo, una mujer sincopada y cardiópata probablemente un infarto, la saqué a un local anexo y me puse en contacto con los servicios de emergencia, pudiendo continuar el acto sin incidentes.
El vivir con tus pacientes puede agobiar a algunos médicos pero da más satisfacciones, la interacción mutua es grande, como una gran red social virtual en la que varían las circunstancias según las personas que interaccionan.








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