lunes, 22 de julio de 2013

La difícil desprescripción del "protector" gástrico.

En estos últimos meses se ha puesto en valor el posicionamiento a la hora de prescribir fármacos hacia todo lo contrario, la desprescripción.
La desprescripción no tiene una definición exacta, aunque se han dado algunas: el proceso de desmontaje de la prescripción de medicamentos por medio de su revisión, que concluye con la modificación de dosis, sustitución o eliminación de unos fármacos y adición de otros. (Gavilán y cols.) (1)

Cuando me pregunto porqué tenemos que desprescribir lo que hemos prescrito, pienso que no ha habido errores, sino cambios de tendencias en cuanto a los tratamientos de enfermedades, y a valores y síntomas en donde antes poníamos tratamientos, sin pensar en la posible polimedicación o edad de los pacientes, ahora nos planteamos el riesgo-beneficio de ese tratamiento.
Yo no voy a hablar de desprescripción, hay voces y artículos en la web que me han parecido interesantes en español y que dejo aquí:
  1. Desprescripción  ( Dr.Gavilán)
  2. Revisa, prescribe si es necesario y, si puedes, ¡desprescribe!
  3. Detección de medicación inapropiada en personas mayores: criterios Stopp
  4. Desprescripción
  5. Desprescripción: cuando menos es más
  6. Principios para una prescripción prudente (Vistazo farmacoterapéutico)
  7. Criterios de Beers
  8. Desmedicalizar a la población. Una necesidad urgente.
Yo sólo quería mencionar cómo desprescribir un grupo de fármacos de los más prescritos en los últimos años: los IBP (inhibidores de la bomba de protones), conocidos como "protectores gástricos". Los IBP son medicamentos cuya acción principal es la reducción pronunciada y duradera de la producción de ácido en el jugo gástrico.
Creo yo, que como consecuencia de esa palabra con poderes, la palabra "protector" hace que sea difícil llegar a un acuerdo con el paciente o cuidadores para su desprescripción.
Desde mi punto de vista, primero hay que dejarle claro al paciente que los "prazoles" no son protectores y no protegen de nada, más aún tienen efectos secundarios como todos los medicamentos, como pueden ser:
  • Dolor de cabeza.
  • Diarrea, dolor de estómago.
  • Náuseas, mareos
  • Dificultad al despertar, pérdida de sueño.
  • Riesgo incrementado de fractura de cadera
  • Reducción en la asimilación de la vitamina B12.
  • Hipomagnesemia
  • Puede enmascarar el cáncer gástrico o esofágico.
  • Interacciones con otros fármacos: diazepan, carbamazepina, digoxina, fenitoina, macrólidos, metotrexato, ketoconazol, itroconazol.
 Para retirárselo a un paciente hay que conocer en que situaciones están indicados: 
  • Indicados por periodos máximos de 8 semanas:
    1. Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)
    2. Úlcera gástrica
    3. Úlcera duodenal
    4. Dispepsia no ulcerosa
    5. Dispepsia no investigada (tras 8 semanas estudiar)
  • Si la sintomatología continúa o es recurrente, se aconseja ofertar IBP (ó antiH2 ó procinético) a demanda y a la menor dosis posible.
  • Se recomienda el uso de IBP durante 7-10 días como parte del tratamiento erradicador de H. pylori
  • Se recomienda ofertar tratamiento con IBP como profilaxis de sangrado por AINES en pacientes de alto riesgo, ¿quienes son estos?:
    • Historia previa de úlcera o complicaciones
    • Edad avanzada (>65)
    • Tratamiento concomitante con anticoagulantes, corticoides orales, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina
    • Presencia de comorbilidad grave (enfermedad cardiovascular, renal o hepática severa)
  • En estos pacientes ofertar IBP si:
    • Tratamiento con AINE a dosis altas durante periodos prolongados
    • Tratamiento simultáneo con ácido acetilsalicílico a dosis bajas
  • Se desaconseja el uso de IBP en las siguientes situaciones:
    • Como tratamiento indefinido en el tiempo a dosis plenas.
    • Como “gastroprotección” inespecífica o por polimedicación.
    • Síntomas dispépticos menores controlables con antiácidos.
Con estos argumentos quizás podamos incrementar el tratamiento de desprescribir fármacos a nuestros pacientes.
  1. Gavilán-Moral, Villafaina-Barroso A, Jiménez-de Gracia L, Gómez Santana C. Ancianos frágiles polimedicados: ¿es la deprescripción de medicamentos una salida? Rev Esp Geriatr Gerontol [Internet]. 2012. Disponible en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0211139X12000601
  2. Molina Lopez T, Dominguez Camacho JC, Palma Morgado D, Caraballo Camacho Mde L, Morales Serna JC and Lopez Rubio S. [A review of the medication in polymedicated elderly with vascular risk: a randomised controlled trial]. Atencion primaria / Sociedad Espanola de Medicina de Familia y Comunitaria. 2012 Aug; 44 (8) :453-60link
  3. Álvarez-Ibáñez C, Guerra-García MM. Evolución de la incidencia de la hemorragia digestiva alta en España en relación con el consumo de antiulcerosos. Aten Primaria. 2012. doi:10.1016/j.aprim.2012.01.004

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