sábado, 3 de agosto de 2013

Alquimia moderna, ¿puede Internet ayudar a un médico a diagnosticar una enfermedad?

Esta historia podría haber sido real, aunque solo es una historia inventada.

En una ocasión, un médico tuvo un paciente que le refirió un síntoma banal durante el transcurso de una consulta de recogida de una analítica  de revisión. Era un paciente relativamente joven, y el médico le puso un tratamiento sintomático simple. 
Al cabo de una semana viendo el paciente que no mejoraba volvió, tras realizar una pequeña historia clínica, exploración y una vez llegado al diagnóstico de presunción le puso el tratamiento adecuado, según protocolo.
Transcurrida una semana volvió a consultar de nuevo, preocupado porque tenía poca mejoría, incluso había empeorado. El médico sospechando que había algo no previsible para esa enfermedad solicitó las primeras pruebas complementarias, confirmándose el diagnóstico de presunción, le puso un tratamiento más agresivo, que seguro acabaría con la enfermedad, por otro lado frecuente y que, por la experiencia del médico sabía que iba a resolverse.
Nada más lejos de la realidad, el paciente desmejoró, por lo que fue derivado con rapidez al especialista de la enfermedad que supuestamente tenía, el cual lo trató amable y contundentemente durante tres semanas más, revisándolo desinteresadamente cada  tres días. Durante esas tres semanas el primer médico veía que su paciente empeoraba y empezó a sospechar complicaciones u otras enfermedades, por lo que lo envió hasta en tres ocasiones al hospital, solicitando pruebas complementarias o ingreso para estudio, pero sin una razonable sospecha diagnóstica, sólo el hecho de conocer al paciente y ver su evolución negativa día a día.También habló directamente con el médico especialista para que considerase otras posibilidades diagnósticas y terapéuticas, pero éste estaba seguro de lo que hacía, era un especialista de prestigio en la zona, y tuvo en cuenta sus palabras pero siguió tratándolo en la misma dirección.
Pero las cosas fueron complicándose y el paciente decaía en su estado general y aparecían síntomas un día que desaparecían al siguiente, lo que lo llevó a consultar hasta en dos ocasiones más en urgencias de otros hospitales y con otros especialistas.
Su médico desconcertado porque nadie era capaz de ingresarlo en un hospital para un estudio global y llegar a un diagnóstico correcto, volvió a llamar a otro médico especialista diferente y de otra especialidad, explicándole la situación, evolución y gravedad en la que se encontraba su paciente, pero siguió sin resolver el problema de forma inmediata sino diferida, derivándolo a consultas externas en los próximos días.
Durante este intervalo de espera, el médico una noche fue llamado por que había aparecido otro síntoma "raro" y evanescente, esta vez tomó la decisión de enviarlo a otro hospital de más prestigio aunque más alejado. Afortunadamente en una de las pruebas complementarias salió algo que hizo que ingresaran a su paciente. El médico respiró profundamente, pero en su interior seguía pensando que el diagnóstico que le habían dado para el ingreso seguía siendo incompleto.
Al poco tiempo del ingreso hospitalario, le comunicaron que  su  paciente estaba muy grave en la unidad de cuidados intensivos, pero que los médicos que lo cuidaban no sabían lo que pasaba todavía.

Entonces el médico probó a buscar en Internet, utilizó en los buscadores médicos y generales una combinación de palabras, que reflejaban los síntomas que tenía el paciente, dando aquellos una lista de enfermedades, además consultó en foros médicos y en aplicaciones móviles sanitarias.
Utilizando sus conocimientos de medicina y la lista que le proporcionó Internet llegó a la conclusión casi exacta de la enfermedad de la que se podía tratar. Era una enfermedad de las denominadas "raras", además de con una presentación atípica. Comunicó sus conclusiones a los servicios hospitalarios, que lo confirmaron con las adecuadas pruebas complementarias, lo cual llevó al paciente a retrasar en gran medida la evolución fatal de su enfermedad.
Utilizando correctamente una combinación de conocimientos de medicina, informacion adecuada en la red, Apps sanitarias, podemos llegar a diagnósticos de certeza de enfermedad incluso antes que con pruebas específicas de la enfermedad. En un futuro no muy lejano, probablemente Internet, sea utilizado como una  prueba complementaria más.


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