viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Quien manda en mi consulta?

Una paciente el otro día me preguntaba el porqué de tener ese horario de consulta tan cambiante, y me decía que porqué no ponía yo el horario que más me conviene a mi y a mis pacientes.
A raíz de esta pregunta me vinieron a la memoria cosas que yo quiero hacer pero que no hago porque trabajo en la sanidad pública y no soy el proveedor de servicios sanitarios sino que soy un médico empleado.
Por ejemplo: Yo no puedo derivar a un paciente que viene demandando ir otra especialidad, como un ginecólogo, tengo que seguir unos protocolos de derivación y pensar en el paciente y en el conjunto de la sociedad.
No puedo recetar siempre un fármaco por marca, ni el fármaco que yo quiera de forma generalizada, tengo que seguir unos protocolos farmacoterapéuticos que además podrían influir en mi sueldo e incluso en mi nivel de acreditación profesional.
Debo atender a todos los pacientes, aunque por ellos ni siquiera me paguen,  algunos de ellos no quisiera atenderlos, pero a la vez si quisiera atender a otros pacientes que no pueden acceder a mi porque yo no soy el médico que tienen asignado.
No puedo enviar a una paciente al hospital o especialista concreto que yo quisiera, debe ser al de referencia porque así lo dicen los protocolos de actuación, ni puedo enviar en ambulancia a un paciente a otro hospital de otra provincia aunque esté a menos kilómetros que el hospital de referencia.
Si quiero realizar algunas pruebas complementarias a mis pacientes en mi consulta, ¡pues va a ser que no!, yo no puedo solicitarlas por muy protocolizadas que estén.
Y si quiero que a un paciente que conozco de toda la vida, lo vea un compañero de forma rápida o lo ingresen para un estudio, ¡no! debo seguir unas normas.
Han contactado conmigo, en varias ocasiones diferentes televisiones que querían conocerme y grabar donde trabajo y he tenido que solicitar permisos, me han supervisado como si estuviera realizando algo no acorde con mi trabajo y que no pueden verlo los demás, he sido supervisado de cerca los primeros días por una persona enviada por mi empresa, incluso en la última ocasión que vino una televisión a visitarme ni siquiera los dejaron entrar en mi consultorio o en mi consulta.
Fijaros que digo mi consultorio y mi consulta porque soy el único médico que he estado en ella permanentemente desde que se inauguró, pero me he dado cuenta que no soy su dueño ni siquiera puedo enseñarla al público.
Y eso, que yo soy unos de esos médicos acreditados como experto por mi empresa.


2 comentarios:

  1. Coincido en todo contigo excepto en una cosa: la consulta, tu consulta física no es de ud. Es de la institución para la que trabaje, aunque no nos guste. Salu2.0

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