lunes, 18 de noviembre de 2013

Yo quiero vivir dignamente hasta morir

Si, me da igual morir con dignidad, porque no me daré cuenta de ese momento, pero si tengo claro que quiero vivir con dignidad hasta morir, y aunque sólo parezca un juego de palabras, es para mi una verdadera declaración de intenciones y además lo estoy dejando por escrito.
En mi ya dilatada experiencia como médico he visto morir a mucha gente, niños, jóvenes, personas de mediana edad y ancianos. Algunos de ellos han dejado de vivir estando en contacto casi íntimo conmigo, con mi mano cogida, con su mirada fija en la mía, sé, a ciencia cierta que he influido en la forma, hora, y lugar de su muerte y hasta a veces me he planteado, en casos concretos si he influido en sí debería haber muerto o no.
Por otro lado entiendo que el deseo de morir dignamente, en una persona que no haya visto morir con sufrimiento a nadie o simplemente no haya visto morir a nadie, es un deseo imaginario.
Tampoco creo que haya médicos que quieran alargarle la vida a esos pacientes que ya no viven aunque su cuerpo siga con vida, esos que necesitan tubos para comer o beber, para miccionar, necesitan enemas para defecar y además, necesitan que alguien a quien ellos ya no reconocen, durante las 24 horas del día les tengan que alimentar, dar de beber o limpiar sus secreciones o excrementos.
Creo que lo que hay son médicos que no han hablado nunca del momento de la muerte con sus pacientes, que muchos de estos no han redactado nunca un documento de lo que deben hacer los médicos en esas situaciones que he nombrado y sobre todo sus familiares cercanos nunca han recabado información sobre el deseo de vivir dignamente hasta morir.
Por tanto yo, que creo tener bastantes experiencias cercanas, obviamente no propias, sobre formas de morir, creo que lo que todos quieren es vivir dignamente hasta morir y casi nadie quiere morir, con excepción de los suicidas. 
Así que yo manifiesto desde este blog de forma pública que quiero vivir cuanto más tiempo mejor, pero quiero vivir dignamente y si no reconozco a mi familia o amigos, si necesito una sonda nasogastrica para deglutir, una persona a mi lado para realizar las actividades básicas de la vida diaria, o necesito cuidados hospitalarios continuados, declaro desde aquí que eso NO ES VIVIR DIGNAMENTE, y por tanto no necesito beber, ni comer, ni cuidados médicos, déjenme en mi cama, con mi familia que sabrá que ya he muerto, aunque mi cuerpo esté ahí y mi médico de cabecera conocerá mi deseo de que se utilice sobre mi la sedación paliativa, entendida esta no como un adelanto de la muerte, sino como un alivio del sufrimiento cuando la muerte ya ha vencido a la vida.


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