lunes, 9 de diciembre de 2013

Yo tuve un compañero homeopático

Hace unos años tuve un compañero que trataba a algunos pacientes con homeopatía y otros remedios "naturales" con poca evidencia científica.
Yo no presté mucha atención hasta que no me vi afectado.

Los pacientes que tenían síntomas autolimitados y banales me preguntaban si me parecía bien el tratamiento homeopático que le había puesto mi colega. 
Como yo sabía que ese tratamiento no les iba a hacer daño, porque tampoco les iba a curar nada, pues les contestaba que hicieran lo que ellos decidieran, ya que yo no podía opinar con pruebas porque durante mi licenciatura no había estudiado esa terapéutica.

La cosa comenzó a cambiar cuando los que me preguntaban si tenían enfermedades que requerían un tratamiento, mi cupo entonces comenzó a crecer exponencialmente, con personas con enfermedades que requerían tratamiento medico, en cambio los pacientes con dolencias banales o psicosomáticas estaban encantados con los tratamientos homeopáticos. 

Empecé a poner el grito en el cielo y solicité a mi compañero que utilizara la homeopatía en sus ratos libres o en su consulta privada y no en la sanidad pública en un pueblo con dos médicos porque se estaba produciendo un trasvase de enfermos que estaba perjudicándome, esto es, los que necesitaban un médico que pusiera tratamientos con evidencia científica  para la enfermedad que consultaban y aquellos que necesitaban un médico que les entretuviera hasta que la naturaleza curase su enfermedad

Pero aquello no acababa, porque además el gasto farmacéutico público de mi compañero descendía porque la gente se pagaba sus tratamientos sin rechistar, en cambio el mío subía por la gran cantidad de pacientes que se cambiaron de médico porque requerían tratamientos de la medicina alopática, con el consiguiente llamamiento que me hicieron mis superiores a la moderación de ese gasto por el sesgo producido.
Comprendí que efectivamente la terapéutica homeopática, aún sin entenderla ni haberla estudiado, ni practicado, era útil para procesos que se curaban solos, pero en cuanto alguien necesitaba realmente la intervención terapéutica con evidencia la abandonaban y recurrían a la medicina convencional.
Aunque pronto la medicina homeopática en mi pueblo acabó,  con un concurso de traslados.

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