jueves, 7 de agosto de 2014

Historias médicas en vacaciones

Durante estas vacaciones y en los momentos más inesperados he visto personas con enfermedades. Esta frase es similar a la de el niño de la película "El sexto sentido" cuando en un momento de la misma le dice a Bruce Willis, "...en ocasiones veo muertos"

En el caso del niño y en la película lo achacan a un sexto sentido, en mi caso yo lo atribuyo a deformación profesional, y es que cuando eres médico de familia y estas acostumbrado a ver más de 50 pacientes al día se desarrollan lo que llamo "habilidades de diagnóstico rápido" y entre ellas está la posibilidad de poder diagnosticar algunas enfermedades con sólo mirar.

Estando tumbado en una hamaca al lado del mar oyendo algo de música, viendo pasar la gente que deambula por el borde del mar que se mezcla con los vendedores ambulantes españoles de fruta, los masajeadores y tatuadores chinos, los vendedores de ropa mayoritariamente magrebíes o los comerciantes de bolsos y relojes de origen subsahariano, se me va la mente buscando enfermedades: cardiópatas con sus parches de nitroglicerina, cicatrices de laparotomía en colecistectomizados, veo incluso alguna anoréxica, pero ellos están diagnosticados, me preocupan más algunos que quizás no los haya visto ningún médico.
Pasó un hombre joven subsahariano vendiendo relojes delante mía, tenía un bulto en el cuello grande y otro más pequeño mas abajo, me incorporé un poco para observarlo mejor, pero se alejó, me quedé preocupado porque claramente ese hombre parecía tener algo por lo que debía ponerse en manos de un médico. Llamé a un amigo subsahariano que conozco hace años, se lo describí físicamente y le dije lo que especulaba que tenía, fue uno de los últimos días de playa y no pude hacer seguimiento de la historia.

Estando en la clínica dental y mientras la cirujana maxilofacial me explicaba la intervención que le había realizado a uno de mis acompañantes, mis ojos se iban buscando signos de enfermedad, porque la palidez de su piel y mucosas era evidente, no me pude contener y se lo dije: -"doctora debe hacerse unos análisis, ¿se encuentra usted bien?.

Esa misma semana fui de tapas a un bar, en la mesa de al lado se encontraba una familia, la mirada del hombre se cruzó con la mía para un saludo de buenas noches, entonces vi algo en su cara y su mirada, cuando se levantaron hice que se acercara mediante un amable saludo, ya que lo conocía, le pregunté como se encontraba, me dijo que regular, la conversación derivó rápidamente en los problemas de salud que me pareció que tenía, anemia, debería hacerse una analítica, también le pregunté si veía bien, me dijo que no que precisamente había estado por la tarde en la óptica, le indiqué si veía doble, a lo que respondió afirmativamente, expliqué entonces que debía ir a urgencias hospitalarias sin falta por la mañana.
A los dos días fui a visitarlo al hospital donde estaba ingresado haciéndole pruebas, aunque él se encontraba bien, tenía algo de anemia y parece que tenía una parálisis del VI par craneal.

Lola, mi amiga, decía que a veces le daba miedo, yo le aclaraba que, esto sólo es una destreza que tenemos los médicos de familia por la escasez de tiempo en nuestras consultas y debido a ello se hipertrofian habilidades para el diagnóstico rápido.

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