lunes, 26 de enero de 2015

Quisiera ser médico de cabecera

En estos tiempos de epidemias, de saturación de pacientes en las consultas y en urgencias,  que se están haciendo cada vez más habituales y prolongados en el tiempo por diferentes causas, estoy en algunos momentos perdiendo la perspectiva de lo que es un médico de cabecera. Reflexiono en silencio en eso periodos de relajación tras las guardias maratonianas de 24 horas, en lo que me hubiera gustado hacer con algunos de mis pacientes, si no hubiese estado "embrujado", influenciado o predeterminado por el actual sistema de atención primaria, donde se están imponiendo la cantidad de usuarios que ver, los iconos, los ítems, las estadísticas y los datos, sobre la calidad de los cuidados, la atención a la persona, o la relación y el tiempo que requiere cada uno de los pacientes que vienen a mi consulta.


Un médico de cabecera/médico de familia/médico general es según Juan Gérvas(1): “El médico que presta atención médica primaria, personal y continua a individuos y familias. Puede atender a los pacientes en sus domicilios, en la consulta y, ocasionalmente, en el hospital. El médico de cabecera acepta la responsabilidad de tomar las decisiones iniciales en todos los problemas que se le presenten, requiriendo la opinión de los especialistas cuando lo juzgue conveniente. Tiene en cuenta los aspectos psíquicos, psicológicos y sociales en los diagnósticos y establece planes educativos, preventivos y terapéuticos para mejorar la salud de sus pacientes.”

Por eso quisiera tener el tiempo necesario para ser el médico de cabecera de Manuel que cuenta con poco apoyo familiar, es solitario desde que murió su mejor amigo, con un trastorno depresivo recurrente, he descubierto recientemente que piensa en el suicidio (2),  incluso tiene pensado el modo, y aunque yo lo escucho empáticamente y le dedico por ello casi el triple de tiempo que le asigna la agenda del programa de citas, creo que necesita más, pero mientras más tiempo permanece en mi consulta, mayor es el barullo en la sala de espera, que hace que el y yo dejemos la conversación para la próxima cita, cuando atraviesa la puerta al salir, mientras entra impetuosamente el siguiente paciente, se vuelve a modo de despedida y me mira con los ojos tristes, a veces pienso ¿será su última cita conmigo?


Quisiera ser el médico de cabecera de Eva para tener más paciencia, como antaño, y escuchar sus múltiples problemas de relación familiar, social y económicos a los que se ha añadido ahora su tercer cáncer, acude a consulta todos los días de la semana (3), en otros tiempos la hubiera escuchado igual que hago ahora, aunque más pausadamente, mirándola a la cara después del minuto cinco y no a la pantalla del PC, sin tener que utilizar el lenguaje no verbal indicando con él, que quedan muchos pacientes por ver y que su tiempo, en las circunstancias actuales, ha terminado, incluso viniendo "de urgencia" que es como acude habitualmente.


También quisiera ser el médico de cabecera de Antonio para haber podido ir a su domicilio(4), el primer día que me avisó. Aquel día sobrepasaba ya el tiempo de consulta, me quedaban otros cuatro avisos domiciliarios que me parecieron más importantes, llegó la hora de ir al punto de urgencias donde me esperaba para relevarlo ansiosamente otro compañero, tuve que dejar ese aviso para el día siguiente, cuando lo visité por el dolor en el pubis que tenía tras una operación de cadera unos días antes, descubrí que  el dolor no tenía relación con la caída, sino que tenía un "globo vesical". Sentí pena, si hubiera sido realmente su médico de cabecera le hubiera podido aliviar el dolor unas horas antes y hubiese evitado probablemente el ingreso hospitalario que tuve que indicar varios días después.


Ese día no tuve autocontrol emocional suficiente y además he provocado premeditadamente el cambio de médico de cabecera de Maribel, tras entrar en la consulta una vez más de forma urgente.  Había dejado ya de ser su médico de cabecera hace meses, con la relación horizontal que quisiéramos los dos, para explicarle sin prisas, con las pausas necesarias y de forma razonada y científicamente sus somatizaciones(5) y que entendiese correctamente su dolencia y así evitar el consumo de ansiolíticos, antidepresivos modernos y la peregrinación por diferentes especialistas y sobre todo la pérdida de la relación médico de cabecera-paciente indispensable y que ha provocado su pérdida de confianza en mí como médico de cabecera.  


Quisiera poder ser un médico de cabecera de verdad, con el tiempo suficiente para dedicar a mis pacientes, sin el estrés y agobio que supone la masificación de las consultas de Atención Primaria actuales, para poder mirar empáticamente los ojos de todos ellos, sin que parezca que quiero terminar cuanto antes y aplicar un protocolo tras otro, para poder atender a todos los que me esperan.
Quisiera ser el médico de cabecera de los niños para sonreirles, explicarles que los médicos no les hacemos daño al mirarle la garganta y meterle el depresor, hacerlo casi jugando con ellos, tranquilizando a los padres, que es la mejor receta para los niños.
Ser el médico de cabecera de los pacientes frágiles y visitarlos en los domicilios, sin necesidad de que ellos me avisen, sentándome con ellos en su casa, tomando café, dándoles durante el tiempo necesario el apoyo y compañía necesario para minimizar la tendencia a la polimedicación y aprender de ellos sus experiencias vitales.


Quiero ser un médico de cabecera y alejarme de el médico de atención primaria que quieren que sea.


PD: Los nombres son ficticios.


Bibliografía:


  1. Atención Primaria. Vol. 16. Núm. 8. 15 de noviembre 1995 J. Gérvas y V. Ortún.–Caracterización del trabajo asistencial del médico general/de familia. http://www.econ.upf.edu/~ortun/publicacions/AtPrim_95.pdf
  2. Guía sobre prevención del suicidio para personas con ideación suicida y familiares. 2010. Francisca Rueda et all. https://feafes.org/publicaciones/Guiaprevencionsuicidio.pdf
  3. Medicina y Melodía. Pacientes hiperfrecuentadores, causas y soluciones. http://medymel.blogspot.com.es/2014/09/pacientes-hiperfrecuentadores-causas-y.html. Enero 2015.
  4. Organización de la visita médica domiciliaria en atención primaria. J.M. Gómez Rodríguez. JANO 9-15 DE MAYO DE 2008..º 1.695. http://www.jano.es/ficheros/sumarios/1/0/1695/29/00290031-LR.pdf. Enero 2015
  5. Docencia Rafalena. Carlos Navarro Cueva MIR-2 CS Rafalafena. Tutorizado por Mª Dolores Aicart Bort. Enero 2015,  Castelló de la Plana. Enero 2015 https://rafalafena.wordpress.com/2015/01/21/sesion-abordaje-del-paciente-somatizador-en-atencion-primaria/

5 comentarios:

  1. Amén....Angel.....Amén.......Es lo único que se puede decir. Todos mantenemos en la medida de nuestras posibilidades la impotencia que tan sabiamente nos has puesto en el tapete.....Un saludo.

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  2. Ese que cuentas es el único camino para seguir sintiéndonos médicos.

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  3. ESTOY CONTIGO.ME SIENTO IGUAL DE TRISTE Y FRUSTADA Y LO MALO ES QUE NO LE VEO SOLUCION Y ESPERO TIEMPOS AUN PEORES

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  4. No poder manejar el tiempo es horroroso; el agobio asistencial desvirtúa la esencia médica. Y si tú, que eres don Ángel, que trabajas en un pueblo al que te entregas totalmente y en el que te quieren, no te libras de algún conflicto y te arman barullo por la espera, imagínate a otros en ámbitos totalmente despersonalizados.
    Es una pena no poder ser libremente médico de cabecera (para curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre) y tener que ser obligadamente médico de atención primaria (para cubrir papeles, acatar protocolos y cumplir absurdos objetivos). Pero hay que rebelarse e intentar ser lo primero, que es lo que nos conviene y, al fin al cabo, redunda en beneficio a los pacientes.
    Un todólogo saludo.

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