sábado, 7 de marzo de 2015

Errores en la comunicación de emergencias #CCUE. #Comunicación3.0

María estaba inconsciente como me habían comunicado, las enfermeras de la residencia no la podían despertar. Pregunté que desde cuando estaba así, y me contestaron: "desde que se fue su sobrina". Tenía las constantes vitales normales, fue entonces cuando metí mis nudillos en su pecho y la desperté. Estaba sufriendo un trastorno conversivo, supuse que a raíz de que su sobrina la volvió a dejar allí, era una forma de llamar la atención por parte de su cerebro.
Era de entrada una emergencia con prioridad 1 por una pérdida de conciencia, que resolví con facilidad, pero ¿que ocurrirá si la próxima vez esa emergencia vital pusiera realmente en peligro la vida del enfermo?.

El teléfono sonaba y sonaba lejanamente en recepción más allá de la sala de espera, yo estaba en mi consulta visitando pacientes, y mi compañera enfermera también hacía su trabajo, acababa de llegar de un aviso domiciliario, entró en mi consulta y me corroboró que estaba sonando, le dije que lo cogiese si volvía a sonar. 

Pensaba que cuando el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias (CCUE) llama sabe que el teléfono de recepción no está operativo, y que por la tarde allí no hay ningún personal que lo atienda, y deben saber que tienen que llamar a los números de las consultas 1, 2 ó 3. 
No creo que esa comunicación habitual y protocolizada tenga que depender del azar, o de que oiga o no el teléfono de recepción, ni que tenga que dejar de atender a un paciente, abrir la puerta de la consulta, pasar por la sala de espera y llegar a recepción para coger el teléfono.
Ya he transmitido en varias ocasiones al CCUE, y a mis superiores por diferentes vías, que en la recepción de el consultorio donde trabajo de forma habitual, desde las 14 horas en adelante no hay personal de recepción que atienda el teléfono y he insistido en que deben llamar a los teléfonos de las consultas, de la red corporativa también en los que habitualmente suele haber alguien. 
Me enfado mucho cuando los problemas simples con fácil solución, detectados y comunicados por los cauces ordinarios y extraordinarios no se resuelven definitivamente, me subo por las paredes si como consecuencia de ello se ponen en peligro la vida de las personas o mi integridad profesional. 
  • ¿Qué pasa en nuestro país que se repiten reiteradamente los mismos problemas sin que estos se resuelvan definitivamente?
  • ¿Es una dificultad de las organizaciones o depende de las personas individualmente? 
  • ¿Quién es responsable y que medidas se toman en nuestra organización cuando ocurren estos trances?
  • ¿Estaré seguro alguna vez de que este embolado no se vuelva a repetir?
  • ¿Ocurre esto en más sitios o quizás sólo en mi ámbito de trabajo, lease mi pueblo, o es un aprieto habitual en la comunicación de urgencias desde el CCUE a los centros sanitarios aislados y pequeños?
Me temo que cuando contesto a todas estas preguntas hay respuestas que no me gustan. Las organizaciones de servicios sanitarios que además proveen la atención urgente deben actuar siguiendo unas pautas, protocolos o algoritmos y no debería depender de la persona individual, aunque esta sea la que deba manejar con habilidades profesionales y de comunicación empática la información.
A partir de hoy y a través de esta publicación va a conocer también la opinión pública y sobre todo los pacientes, el peligro que existe en la atención de emergencias sanitarias por una comunicación deficiente y no protocolizada definitivamente en la era de las TICs y de lo teléfonos móviles e inteligentes y que es fácilmente solucionable.
Espero que esta sea una Comunicación 3.0.


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