martes, 15 de diciembre de 2015

#MiPrioridadEnSanidad es:

En esta entrada quiero dar mi opinión sobre mis prioridades en sanidad como médico asistencial de atención primaria de un pueblo de el sur de España, son por tanto prioridades locales, aunque maduradas globalmente, teniendo esto en cuenta:


  • La primera prioridad para mi es el deseo de que la sanidad sea pública, universal, equitativa y gratuita, para todo aquel que la quiera utilizar, respetando a todos los que además paguen por tener una sanidad privada, pero sabiendo diferenciar cada una y controlando las puertas de entrada desde la privada a la pública, eliminando las derivaciones mediante cortocircuitos de pacientes desde consultas privadas a públicas, además de la coordinación entre ambas para evitar duplicidades innecesarias en la sanidad pública.
  • Todos los trabajadores de los servicios públicos del estado sin distinción de categorías, deberían recibir asistencia en la sanidad pública sin desdeñar aquel que quiera complementarla con un seguro sanitario privado.

  • La Salud como derecho fundamental y la sanidad como servicio para preservarla, deben ser iguales en todo el territorio nacional, tanto en el acceso a servicios médicos, tecnológicos como a medicamentos. A la vez las retribuciones y normativa para el personal que trabaja en los servicios sanitarios deben regirse por las mismas normas en todo el estado, con las peculiaridades propias de cada zona. 
  • Debe haber una única historia clínica electrónica individual e interoperable en todos los territorios del estado, con posibilidad de usar en ella la receta electrónica, accesible desde cualquier punto del sistema sanitario público. El paciente debe tener una copia digital de esa historia mediante un documento único identificador que pueda usar cuando lo crea necesario y con posibilidad de adaptarlo a los países de nuestro entorno.
  • Hay que dotar a los cuidadores de enfermos dependientes, de acceso prioritario a la Atención Primaria, mediante un documento o "Carnet del cuidador".
  • La conciliación de todos los medicamentos recetados al paciente mediante receta electrónica debe ser responsabilidad de el "médico de cabecera", dotando a aquella de las suficientes alertas y mecanismos para que ésta se realice con criterios adecuados de seguridad para el paciente. Todas estos datos deben tener la suficiente garantía de privacidad y confidencialidad, debiendo legislarse el uso de la misma.

  • Los medicamentos en la sanidad pública deben financiarse según un precio máximo por principio activo, permitiéndose a las personas pagar la diferencia si solicitan marcas determinadas de ese principio activo. El copago de medicamentos tendría que realizarse según renta, que pague más porcentaje el que más tiene, independientemente de la edad. Estos medicamentos deben tener isoapariencia entre cada principio activo para evitar errores a la hora de consumirlos por los propios pacientes.

  • La atención primaria en la sanidad pública debe realzarse y dotarse de medios diagnósticos y terapéuticos y consultivos para que realmente sea eficiente y con la calidad real que la asistencia sanitaria pública necesita. Entre estos medios se debe proveer a la atención primaria, sobre todo en centros rurales, de tecnología web de acceso rápido y adecuado, con un apoyo eficaz de las Tecnologías de la Comunicación y la Información, usados con criterios protocolizados de calidad. Deben crearse en este ámbito las figuras de consultores de cada una de las especialidades.

  • Para que la sanidad sea realmente equitativa y accesible para todos, deben controlarse y eliminarse las listas de espera tanto para diagnóstico como para tratamiento de enfermedades graves que crean alarma social como el cáncer, enfermedades neurodegenerativas y enfermedades raras, modificable y adaptable según necesidades individuales. 
  • Debe haber una comunicación real y fluida entre atención primaria, atención especializada y puerta de urgencias de hospitales, "un teléfono rojo" de comunicación directa además de la documentación habitual enviada. 
  • Debe controlarse y eliminarse las citas, consultas y listas de espera con criterios de amiguismo, simpatía o cercanía y utilizar sólo y exclusivamente datos clínicos e idiosincráticos del paciente

  • Tiene que existir una igualdad de acceso a la atención primaria, atención especializada, urgencias de atención primaria u hospitalarias y pruebas complementarias entre zonas urbanas y rurales, estas últimas deberían tener como mínimo iguales medios tecnológicos tanto en cantidad como en calidad de los mismos.
  • La bajas y altas laborales por enfermedad común deben darlas los "médicos de cabecera" según estándares de duración, en un sólo acto médico. La bajas laborales de pacientes que sobrepasen estos estándares deberían ser controladas por otros organismos (MATEPSS, INSS, UVMI).
  • Debe haber una formación continuada obligatoria, proporcionada por el propio sistema sanitario, con criterios negociables en horas y en el tiempo de realización (dentro y fuera del horario laboral). A la vez nuestra profesión requiere una recertificación programada, acordada por los representantes de las organizaciones profesionales y la administración sanitaria. Hay que establecer mecanismos para la formación de equipos estables de profesionales sanitarios y no sanitarios.
  • Es viable la receta de los profesionales de enfermería de los productos que utilizan de forma habitual (pañales, tiras reactivas de glucemia, material de curas y apósitos, analgésicos, antitérmicos) y aquellos que mediante acuerdo entre unidades de atención (médico/enfermera) se establezcan.
  • Hacer realidad la conciliación familiar para los profesionales en la atención sanitaria. No superar turnos de 12 horas de trabajo seguidas y cumplir de forma real la normativa vigente en cuanto a disponer de un mínimo de 36 horas ininterrumpidas de descanso semanal.

  • Establecer asignaturas de educación sanitaria en la escuela primaria, secundaria y escuelas de adultos, que promocionen los autocuidados y la responsabilidad en la salud propia, individual y colectiva. 
  • Deben emitirse facturas públicas individuales o de unidad familiar de los costes económicos derivados del uso de la sanidad pública (atención primaria, especializada, urgencias tanto extrahospitalarias como hospitalarias, pruebas complementarias diagnosticas, ingresos hospitalarios e intervenciones quirúrgicas), con el objetivo de concienciar a la población general de el coste real que supone la atención sanitaria prestada. 
  • Deben hacerse transparentes las cuentas de la sanidad pública, y poder consultarse en la web.

2 comentarios:

  1. Algunas anotaciones en mi humilde aportación.
    Prefiero hablar de atención primaria y atención hospitalaria. Te recuerdo que la Medicina de Familia es una especialidad consolidada y con suficiente caché como para equipararse a cualquiera, máxime cuando es la especialidad que mayor número de pacientes y más clave es en la sanidad pública y privada.
    Creo que los documentos de IT deben de ser emitidos y hacerse responsable el médico que lleva en ese momento el caso. Si está en el hospital, lo deberá hacer el del hospital hasta el momento que se de de alta y pase a atención primaria, que se hará cargo el médico que el paciente elija o el que tenía previamente. La revisión del caso y valoración del estado se debe de hacer previamente a la emisión de partes y si yo no lo veo, no lo puedo hacer. Es sencillo.
    Saludos y felicidades por este resumen tan bien hecho, en el que concuerdo en casi su mayoría de puntos.
    Makyyo.
    http://makyyo.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Manuel por tu aportación. Yo también hablo de la Atención primaria y hospitalaria, y por supuesto de acuerdo en lo de nuestra especialidad, yo estoy ahí.
      En las bajas se podrían dar muchos matices, yo quería hacer hincapié en los estándares y en el acto único.
      Gracias y un saludo

      Eliminar