jueves, 21 de enero de 2016

Médico-Paciente-Televisión, ¿que hacer?

Me atrevo a escribir este texto a sabiendas de que aunque no soy nadie relacionado con la televisión, tengo cierta experiencia en este campo, ya que tuve a un equipo de grabación compuesto por un mínimo de tres personas durante un mes, algunos días durante 24 horas, además me han grabado con los pacientes en sus entornos, su casa, su propio pueblo, la consulta que visitan diariamente, circunstancias muy diferentes de las que se dan cuando lo hacen en un ámbito hospitalario o un plató de televisión.

Se que cuando cualquier médico se enfrenta a una cámara de televisión le asaltan multitud de dudas, algunos no se atreven a ponerse delante de ella por el miedo escénico, o por la propia incertidumbre que va más allá de nuestro trabajo diario, ya que este queda expuesto ante los ojos de todos. Nuestras virtudes, pero también nuestros defectos salen a relucir de forma exponencial, a eso hay que añadir la intervención de la otra parte de nuestra tarea: nuestro paciente en su entorno.

Cuando las cámaras de televisión graban en directo lo que hacemos al relacionarnos con nuestros pacientes, pueden crearnos episodios similares a los que reconocemos como trastorno de ansiedad generalizada y mas en una profesión como la nuestra en la que hay mucho secretismo, a veces ocultismo y mucha incertidumbre sobre todo en el ámbito de la atención primaria, donde el paciente expone por primera vez las manifestaciones de su enfermedad, los síntomas que nos cuenta los tenemos que interpretar, encauzar y darles forma, traducirlos en forma de diagnóstico y actuar para modificarlos si nos parecen patológicos o convencer a nuestro paciente de que no lo son.

Pero delante de una cámara de televisión que graba en directo lo que estás haciendo intervienen además otras connotaciones en la relación médico-paciente; sobre todo me estoy refiriendo a la confidencialidad y a la ética profesional.
A mi me creó un gran problema local, el hablar de forma vulgar con un paciente, como hablo para que me entiendan en la cotidianidad, pero que oído en televisión parecía una vulgaridad casi pornográfica, aunque tengo que decir que me advirtieron aunque no hice mucho caso.

Los siguientes son los pasos que se suelen seguir:
  • Un día, un medio de comunicación a través de una persona que suele ser unos de los periodistas con los que te vas a relacionar te llama, te solicitan hablar de un tema o grabar determinada habilidad, aptitud o ciertos aspectos relacionados con la persona o con el trabajo que realizamos.
  • Si se va a grabar en tu casa, sitio público o estudio de grabación, no nos plantearemos solicitar permisos.
  • Si la recolección de imágenes es en una consulta del Sistema Sanitario Público, tendremos que pedir permiso a los gestores políticos.
  • Si se va a grabar en casa del paciente haremos una solicitud al paciente, con autorización por escrito.
  • En todos los casos que aparezcan personas y sobre todo como pacientes, hace falta un consentimiento informado. Si además son menores los que salen en las imágenes, debemos solicitar permiso a sus tutores y enviar copia al juzgado tutelar de menores, todas estas actuaciones las suelen llevar a cabo los periodistas o sus productores.
Además puede darse la circunstancia que desde los estamentos político-sanitarios envíen un "controlador" que no un censor, para evitar que se pueda poner en peligro alguno de los atributos de la sanidad pública, esto no debe preocuparnos si hacemos correctamente nuestro trabajo.

Una vez pasadas estas cuestiones preliminares de grabación llega la edición de lo que se ha grabado:
  • Aconsejo a los médicos que debería concretarse mediante palabra o mejor por escrito mejor de forma preliminar, el visionado de las imágenes por el médico antes de emitirlas, ya que las escenas una vez editadas pueden variar de las circunstancias en que se rodaron.
  • Generalmente si es un programa de larga duración, con imágenes dentro de los centros sanitarios públicos es la propia consejería de salud autonómica la que se encarga del visionado de las imágenes. Si es corto generalmente no autorizan a grabar en las instalaciones públicas o cuando son temas comprometidos donde das opiniones particulares de temas generales.
Por último sólo aconsejar que cuando estemos ante las cámaras con nuestros pacientes que actuemos como si no existiesen las primeras. Es difícil ya que estaremos sesgados por el objetivo de la cámara, y esto actúa en contra (yo no identifiqué un infarto en un anciano delante de las cámaras, aunque me di cuenta al dejar de grabar la escena y lo corregí a tiempo sin daño consecuente para el paciente. No se emitió.)

También aprovecho para agradecer a mis jefes que no me pusieran dificultades como se que lo hacen en otras comunidades autónomas. Gracias también a Taitechu y Úrsula que me asesoraron la primera vez.


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