jueves, 28 de septiembre de 2017

No me hables tras la #guardia

Os dejo un video corto de momentos de una jornada de guardia real que recopilé en un día cualquiera. Intento explicar fundamentalmente lo extenuante que puede llegar a ser y muchas de las cosas que hacemos en una guardia.



Todos los que hacen guardias o jornadas de 24 horas, sabrán de que les voy a hablar. Las personas tenemos límites físicos y psíquicos, pues bien estos se superan a veces en las maratonianas jornadas de guardias de 24 horas.
En mi caso, a diario y con una cadencia semanal, entro a las 8 de la mañana y salgo a las 15 horas, seguidamente y sin solución de continuidad debo estar en el en el Servicio de Urgencias de Atención Primaria de un pueblo distante a 10 kilómetros y salgo al día siguiente a las 8 de la mañana, o trabajo 24 horas seguidas en el Punto de Urgencias de Atención Primaria los días festivos y sábados. Siempre me encuentro sólo en ese tramo horario en mi categoría profesional. 
Durante ese tiempo además de atender pacientes debemos encontrar y sacar tiempo para las necesidades básicas de la vida como por ejemplo comer, ya que no hay nadie que nos pueda sustituir mientras lo hacemos.
En esas 24 horas debemos tomar muchas decisiones importantes en poco tiempo, en algunas puede ir implícita la vida de un paciente, debemos además hablar y comunicar nuestras decisiones y escribirlas en las historias clínicas electrónicas, atender pacientes en el punto de urgencias, domicilios y en la vía pública, a veces, como ocurre en el vídeo, si el equipo de urgencias de una población vecina fuera de nuestra zona de influencia está ocupado, podemos ser activados para emergencias ya que formamos parte y estamos coordinados por el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias de Andalucía.
Durante este tiempo de guardia estoy acompañado por un/a enfermero/a, un celador/a y un conductor/a de ambulancias, todos ejercemos multitareas y cualquiera es imprescindible durante este tiempo en las situaciones de emergencias, si el equipo se conoce suele funcionar todo mejor y es beneficioso para la salud del paciente que es nuestro último cometido.En estas largas jornadas convivimos estrechamente con estos compañeros de trabajo, facilitando así la interacción positiva en las actuaciones de urgencias. 
A veces durante las maratonianas jornadas estás tan cansado, que como digo en el vídeo "... a esta hora ya no soy un médico, soy un peligro"
Tras las guardias cuando llegamos a casa lo normal es que estemos agotados, la mente plomiza y el carácter agrio. Yo suelo hablar poco y prefiero no entablar conversaciones complicadas, sólo planas, no suelo tomar decisiones importantes y dedico la jornada postguardia a actividades relajantes, mi familia conoce mi frase de: "no me hables tras la guardia


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