jueves, 14 de junio de 2018

¿Qué fue de mis recetas por WhatsApp?

Hace meses y debido a la alta demanda y grandes demoras que existían para acceder a mi consulta de forma estándar, se me ocurrió utilizar una estrategia, para que mis pacientes crónicos no tuviesen que acudir a la consulta a recetar, para ello escogí la aplicación WhatsApp, ampliamente manejada por mis pacientes y que utilizan ya la mayoría de los médicos en su lugar de trabajo¹
Le otorgaba, no a mis amigos o familiares, sino a todos mis pacientes que lo quisieran utilizar, la posibilidad de mandarme un mensaje de solicitud de recetas por vía telemática, en lugar de venir mendigando consultas al centro de salud porque no disponían de cita en los próximos días, tanto es así que lo utilizaban ya mayoritariamente los pacientes adscritos a mí cupo. Con este método "mataba dos pájaros de un tiro": les solucionaba en parte a mis pacientes la no disponibilidad de citas próximas y recortaba la demora de mi agenda, que no solucionaban los gestores.
En esta entrada podéis comprobar como lo hacía. Utilizaba mi teléfono particular, un inconveniente para muchos, pero era quizás la seguridad de WhatsApp lo que pudiera poner en duda el proyecto, como así fue, a pesar de que su confidencialidad es mucho mayor que la que tiene la sala de espera de mi consulta, donde todos los pacientes conocen casi todo de lo que ocurre dentro, y ahí sí la confidencialidad del paciente está en riesgo a diario.
La respuesta a la pregunta del título de la entrada, es que lo tuve que suspender ipso facto, tras un requerimiento por escrito y con formalidad legal, de los que mandan actualmente en la empresa pública en la que presto mis servicios, a consecuencia de la difusión que hice en las jornadas de médicos rurales de Zaragoza, alegando que el procedimiento "era inaceptable y no recomendable para la organización que se difundiera públicamente" a pesar de que lo llevaba usando con conocimiento público (aquí está la hemeroteca), desde hacía tiempo, recomendándome que utilizase "ClicSalud" una herramienta en fase de desarrollo y poco conocida por los usuarios actualmente y que no resolvía a corto plazo la demora.
La atención a los enfermos crónicos es hoy un reto para los sistemas sanitarios. El 80% de las consultas de atención primaria son de pacientes con enfermedades crónicas, el 81% de las consultas de crónicos se resolvieron sin necesidad de visita presencial, “lo que demuestra el potencial de la mensajería instantánea como medio del contacto del paciente con su médico”, si bien queda pendiente la integración en los sistemas de historia clínica electrónica con los necesarios sistemas de seguridad y protección de datos”²
A diferencia de las tecnologías, la leyes no evolucionan tan rápido. No existe un marco legal mediante el cual un médico pueda con seguridad diagnosticar, prescribir, recomendar, o realizar cualquier acto médico a través de una plataforma de comunicación instantánea como WhatsApp.
Según el experto en deontología médica Rogelio Altisent: ”El diagnóstico sí debe ser presencial, pero no hay problema en extender una receta a distancia una vez que este diagnóstico se ha producido y lo que hay es un seguimiento” y menos aún debe serlo si lo que se solicita es la renovación y no la propia receta, que se haría dentro de la propia historia de salud digital, también desde la revista Redacción Médica se hace referencia al tema.
Según un informe de la empresa de seguridad móvil Skycure, el 99% de los médicos ahora poseen dispositivos móviles, en 2015, el 46% de esos médicos usaron mensajería para compartir datos de pacientes en sus dispositivos móviles y el 33% informó usar WhatsApp para este tipo de uso compartido. 
Las organizaciones sanitarias deberían desarrollar estrategias y políticas para apoyar el uso seguro de estas tecnologías por parte del personal de atención directa a pacientes¹En una publicación en el blog Primum non nocere 2018 ¿Qué pasa con WhatsApp? traduciendo un artículo publicado en la British Journal of General Practice, corrobora todas estas afirmaciones³, la verdad es que los médicos continuarán usando WhatsApp independientemente de cualquier imposición del sus gestores sanitarios.

Se buscan alternativas de WhatsApp para médicos4, pero el uso de WhatsApp, que es propiedad de Facebook, se ha propagado ya mayoritariamente entre los médicos, sus pacientes y el público en general. Los gestores sanitarios podrían trabajar junto con WhatsApp en lugar de tratar de reinventar lo ya inventado, por ejemplo WhatsApp Business que es una aplicación que ha sido desarrollada expresamente para la comunicación entre profesionales y posibilitar bots conversacionales, donde profesionales del sector salud podrán compartir entre expertos información útil en entornos controlados.
Los políticos que dirigen los sistemas sanitarios, están a veces lejos de la realidad del trabajo, necesitamos más tecnología y mejor comunicación, una discusión madura y de igual a igual, su incapacidad para adaptar la tecnología a la práctica clínica diaria amenaza la atención del paciente, frena la innovación y es por tanto una mala medicina.
Los responsables políticos deberían saber que hay una necesidad urgente de que los trabajadores de salud se comuniquen rápida y eficientemente con sus pacientes y con los propios compañeros, si no nos proporcionan los medios para hacerlo, no tenemos otra opción que recurrir a las aplicaciones de los consumidores, por lo que la información privada de salud quizás corra un riesgo inaceptable.

Enlaces relacionados:

Bibliografía:
1.Mobasheri MH , King D., Johnston M , et al. La propiedad y el uso clínico de los teléfonos inteligentes por médicos y enfermeras en el Reino Unido: un estudio multicéntrico BMJ Innovations 2015; 1: 174 - 181.
2.Rotaru, A.; López Benito, L.; Sánchez-Seco Toledano, P. Análisis de una experiencia de consulta no presencial vía whatsapp en Atención Primaria 2017
3.Des Spence Br J Gen Pract 2018; 68 (669): 190.
4.BMJ 2018; 360: k622


No hay comentarios:

Publicar un comentario