jueves, 14 de febrero de 2019

¿Porqué receto mayoritariamente por principio activo y no por marca?

La prescripción de medicamentos supone una parte importante de la labor del médico de familia de la que se deriva una elevada cuantía económica, y por tanto la forma de realizar esa prescripción lleva asociada connotaciones sanitarias pero también económicas y sociales.
Con el cambio de gobierno en Andalucía, según han anunciado, terminará la subasta de medicamentos, y la forma en que lo suministran las farmacias y dispensan a los pacientes. Por ello me sigo haciendo las siguientes preguntas:
  • ¿Cambiará también esto la práctica de los médicos y la forma en que prescribimos a nuestros pacientes? 
  • ¿Dependen los médicos de qué partido político gobierne para tratar a los pacientes?
  • ¿Hay alguna forma de que los médicos actuemos como tales en nuestra práctica y que no dependamos de las políticas sanitarias según ideología política, en nuestras forma de tratar a los pacientes enfermos?
  • ¿Podemos seguir actuando como tales y estar lejos de los cánones de corrupción, tan actuales últimamente, sin llegar al extremo de el rechazo absoluto a la industria farmacéutica o a los incentivos económicos de las gerencias sanitarias públicas?.
En la búsqueda de estas respuestas encontré una que quizás esté equidistante entre las políticas sanitarias, la industria farmacéutica y las actuaciones que debo realizar como médico en relación con mi objetivo final y fundamental que es el paciente y la sociedad, en el ámbito en el que trabajo que es la sanidad pública.

Además me preocupa el desprestigio al que se está llevando a los profesionales de la medicina, debido a opiniones públicas de otros médicos, por cobrar en algunos casos incentivos, unas veces por parte de la industria farmacéutica y otras por parte de nuestra empresa pública en forma de productividad derivada de la prescripción de fármacos, dando la impresión casi generalizada de que los médicos mayoritariamente nos guiamos por intereses económicos y no por el interés de la prevención, diagnóstico o curación de las enfermedades de nuestros pacientes

Para ello con la información que dispongo, llegué a la conclusión de que lo mejor para mi actuación, es hacerlo como médico, con todo lo que ello implica en la ética de mis actuaciones (no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia) y como consecuencia decidí hace muchos años y en este aspecto que nos ocupa, prescribir fármacos mayoritariamente por principio activo excepto aquellos no intercambiables establecidos por Ley, que no es lo mismo que prescribir genéricos o prescribir por marca.
  • Principio activo: Es la sustancia que produce el efecto del medicamento. Cada principio activo tiene un nombre oficial, es la Denominación Común Internacional (DCI), este nombre oficial fue creado por la OMS para constituir un lenguaje común para profesionales y pacientes en todo el mundo, y evitar confusiones y problemas de entendimiento.
  • Medicamento genérico: Según la OMS, un medicamento genérico es aquel vendido bajo la denominación del principio activo que incorpora, siendo bioequivalente a la marca original, es decir, igual en composición y forma farmacéutica y con la misma biodisponibilidad que la misma, posee la misma concentración y dosificación que un equivalente cuya patente haya caducado.
  • Marca comercial de un medicamentoes el nombre que identifica el medicamento de un determinado laboratorio farmacéutico. Puede haber varias marcas comerciales de un mismo principio activo.
El principio activo es como conocemos a los fármacos cuando nos formamos durante el grado de medicina, también los conocemos así en las guías clínicas o protocolos para los distintas enfermedades. Ejemplos: Metformina o gliclazida en diabetes, enalapril o hidroclorotiazida en hipertensión, ibuprofeno, paracetamol o codeína en la escalera del dolor, amoxicilina o eritromicina como antibióticos de diferentes grupos. De cada uno de estos principios activos hay muchas marcas y genéricos, que dispensan en las farmacias según criterios políticos, económicos o sociales y en los que yo tengo que influir como médico para que sea el más eficaz, seguro y económico para mi paciente, pero en lo que no debo entrar si lo prescribo como principio activo.
Si a un paciente, dentro de este galimatías en la dispensación (que no en la prescripción) de un medicamento me refiere o detecto que no está cumpliendo con su función de prevenir, curar o aliviar, lo cambio a una marca específica (o a otro principio activo) y en su caso lo comunico mediante la ficha amarilla de farmacovigilancia como reacción adversa, si le sienta mal o no cumple para lo que se indica con la dosis habitual. Así mismo los médicos que prescribimos, debemos de estar atentos a la seguridad del paciente relacionada con lo anterior y combatirla con ciencia y experiencia y comunicarlo a los políticos y a la sociedad, cuando detectemos que la pone en peligro por causa de la prescripción y dispensación de medicamentos

Por tanto y dirigido a mis pacientes sobre todo, no se crean todo los que dicen en la tele, ni en las redes sociales, aunque algunas cosas pueden ser minoritariamente verdad, los médicos mayoritariamente actuamos con honradez hacia nuestros pacientes.

Os dejo algunas lecturas que pueden ayudar a comprender mejor todo lo dicho:




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